domingo, 12 de junio de 2011

"Economía, territorio y desigualdades regionales"


Los miembros del consejo editorial de este blog, elaborado desde el Pueblo Trabajador Andaluz, hemos observado con preocupación los acontecimientos recientes relativos a la llamada "crisis del pepino". Por ello queremos dedicarle esta primera entrada del mes a esta cuestión. Preocupación porque más allá de las tan cacareadas pérdidas de la patronal y la irremediable y penosa destrucción de jornales que esta crisis ha producido, parece que nadie se ha planteado las causas primeras de esta situación. Hasta se ha hablado que si los pepinos son "andaluces o españoles", cuando la realidad es que los pepinos son producto de unas semillas patentadas por las multinacionales del sector (en este caso pertenecen probablemente a la conocida Syngenta AG) y crecen gracias a unos abonos y pesticidas, nada andaluces, que las mismas multinacionales venden a los agricultores contaminando las arenas, éstas sí andaluzas, que sirven de sustrato para el vegetal. El hecho de que se críen en nuestro país es, finalmente, una cuestión puramente fortuíta. Más que un aliciente, un síntoma de cuales son los intereses que mueven y orientan la economía andaluza y, con ella, nuestros destinos como clase obrera.

Para desvelar estas causas, que no son sino el papel que Andalucía juega en la división espacial del trabajo en el Estado español y la Unión Europea, publicamos el texto del economista andaluz Manuel Delgado Cabeza "Economía, territorio y desigualdades regionales". Un análisis breve pero esencial para conocer de verdad la situación de la economía andaluza y en concreto nuestra agricultura que a pesar de ser publicado en 2006 conserva plena vigencia con respecto a los elementos estructurales. Y sin paños calientes ni chovinismos sentimentales tan del gusto del regionalismo andalucista.


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Texto en pdf:  "Economía, territorio y desigualdades regionales"


REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 75, I.S.S.N.: 0213-7585 (2006), PP. 93-128

Economía, territorio y desigualdades
regionales*

Manuel Delgado Cabeza
Universidad de Sevilla

PALABRAS CLAVE: Territorio, Especialización, División del trabajo, Desigualdades regionales, Intercambio desigual, Desarrollo.

KEYWORDS: Territory, specialization, division of labour, regional un-equalities, unequal exchange, development.

Clasificación JEL: O13, R11, R14.

RESUMEN

En este trabajo se trata de mostrar las limitaciones del enfoque económico convencional para
abordar la dimensión territorial de los procesos económicos. Al mismo tiempo, se pone de relieve la
importancia de integrar el medio físico como un ingrediente fundamental de estos procesos para, a
partir de esta integración, mostrar las implicaciones de la especialización territorial, y los términos en
los que se desenvuelve el intercambio desigual entre territorios. Se utiliza como ilustración, dentro
de la especialización regional que presenta la economía española, el caso de Andalucía.

ABSTRACT

Current research aims to show the limitations of the conventional economic approach. These
limitations regard the territorial dimension of economical processes. We argue that physical environmental
conditions must be integrated in the analysis as a fundamental feature. Once they are
integrated, the implications of territorial speciation become manifested as well as the dynamics of
unequal exchange among the territories. We use the case study of Andalusia for being representative
of such processes of regional specialization within the frame of Spanish economy.

1. ECONOMíA Y TERRITORIO
Desde el enfoque convencional más tradicional es frecuente encontrar diagnósticos
económicos en los que la única alusión al territorio viene a ser aquella
que sirve para nombrar el lugar en el que se desenvuelve la actividad económica.
Una etiqueta para que sepamos a qué economía nos estamos refiriendo. Por lo
demás, el tratamiento se circunscribe a la consideración de variables expresadas

* Agradezco a Luis Andrés, Miguel Ángel Aragón, Óscar Carpintero y Carolina Márquez, los comentarios
y la ayuda prestada en la elaboración del texto. Una primera versión de este trabajo fue presentada en el
seminario La Economía de los Recursos Naturales, coordinado por José Manuel Naredo, y celebrado en
Málaga los días 9 y 10 de Marzo de 2006.

MANUEL DELgADO CABEzA

en términos monetarios, desenvolviéndose la argumentación dentro de ese mundo
adimensional del valor, en el que no hay necesidad de referencia territorial alguna.
El territorio, en esta visión, es considerado un recipiente o receptáculo, o, como
ha señalado Margalef (1998), “un almacén”, en el que pueden encontrarse, o colocarse,
ser procurados y utilizados, los elementos, los recursos y/o las condiciones
que requieren los procesos económicos1. Aunque en aproximaciones recientes se
le pueda atribuir un papel activo, siempre lo es en tanto que soporte de factores
que lo caracterizan de manera más o menos conveniente; en este sentido, en los
modelos de “crecimiento endógeno”, los territorios llegan a alcanzar mayor dinamicidad
y protagonismo, contemplados como actores capaces de “autoconstruirse”,
generando las condiciones necesarias para desencadenar sobre ellos procesos
de crecimiento y acumulación. De modo que el modelo deseable de referencia se
hace alcanzable a partir del desarrollo de potencialidades y elementos entre los
que cobran especial relieve el llamado capital humano y el conocimiento, asociado
al progreso tecnológico. En lo social y en lo cultural, esta construcción requiere la
adaptación de las condiciones locales a las exigencias que entraña la aproximación
a un prototipo, de modo que los territorios deberán conformarse guiados por una
misma lógica o racionalidad, y tratar de dotarse de un conjunto de características
que todos deben perseguir.

En esencia, y aunque el “crecimiento endógeno” se presenta desde dentro
como una versión en la que el territorio es contemplado de una manera “radicalmente”
distinta y superadora de las anteriores, la dimensión territorial queda en ellos
relegada en la medida en que continúan fuera de la representación de los procesos
económicos los propios elementos que conforman el medio físico –materiales y
energía–, como componentes o ingredientes esenciales de dichos procesos; en
este sentido, puede decirse que “a pesar de que el hombre ha sabido siempre que
vivía en el espacio, el economista ha parecido ignorarlo” (Dockés,1969)

Esta separación entre economía y territorio, se concreta, en resumidas cuentas,
cuando la aproximación entre dos economías se expresa en términos de convergencia,
que a su vez se sintetiza a través del indicador renta por habitante. Se supone,
desde esta perspectiva, que si una economía se aproxima a otra, considerada
como referencia, en términos de este indicador, lo está haciendo en su sentido más
amplio, es decir, está yendo en la dirección que le permitirá llegar a la posición en la
que la otra se encuentra; será cada vez más parecida a la utilizada como modélica.
De este supuesto se deriva también la idea de que el crecimiento es, de por sí, un
vehículo para la convergencia entre territorios, de tal manera que el medio para
que una economía consiga superar el “atraso” con respecto a otras, viene a ser

1 Puede verse la obra Encyclopédie d´economíe spatial. Auray, Bailly, Derycke, y Huriot (Dir). Association
de Science Regional de Langue Francaise. Economica 1994.

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ECONOMíA, TERRITORIO Y DESIgUALDADES REgIONALES

crecer por encima de ellas. Esta es la forma no sólo de llegar a tender hacia, sino
de configurarse en algún momento “a imagen y semejanza” de las que están “en la
cúspide” de una escala considerada única en un camino que lleva a las situaciones
deseables, asociadas con quienes tienen el nivel de los indicadores más elevados,
y por consiguiente están en los puestos aventajados de la escala2.

En el fondo estamos tratando de un conflicto entre economía y territorio que
habría que relacionar con las distintas lógicas de funcionamiento de los sistemas
asociados a cada uno de estos ámbitos. Como se ha venido advirtiendo desde
otro enfoque de lo económico, (georgescu-Roegen, 1971; Kapp, 1976; Passet,
1979; Naredo, 1987), la raiz de esta creciente separación se manifiesta a través de
la representación asociada a la economía convencional, que toma cuerpo en un
sistema construido sobre principios situados en las antípodas de aquellos por los
que se rige el funcionamiento del medio físico, nuestro entorno territorial. Un sistema
económico donde los objetos se supone que nacen y se extinguen con sus correspondientes
valores monetarios de cambio, y que, por tanto, aparece como cerrado,
aislado, en relación con el entorno físico y social; y equilibrado: el valor que se liquida
mediante el consumo coincide con el antes generado o añadido, -producido-3. Por
el contrario, los ecosistemas que conforman el territorio funcionan como sistemas
abiertos, intercambiando energía y materiales con su entorno, desequilibrados,
sujetos a la flecha unidireccional del tiempo, -ley de la entropía-, y cerrando los
ciclos y transformando los residuos en nuevas reservas orgánicas.

De modo que, siendo el territorio y sus elementos ingredientes fundamentales
de todo proceso económico, su gestión se maneja y se justifica desde una economía
cuyas reglas de funcionamiento van en dirección contraria a las que reclama el
mantenimiento del entorno físico y su capacidad para sustentar la vida; este conflicto
entre modos de funcionar es el que está en la base de un deterioro que adquiere
distintos grados y diferentes implicaciones según las actividades económicas a que
se dediquen los territorios, el papel que jueguen dentro del sistema, y las relaciones
que se establezcan entre ellos. Porque a pesar de que, parezcan prevalecer una
creciente homogeneización y uniformización como tendencias, particularmente
acentuadas en la etapa de la llamada globalización, la observación de la realidad

2 Aunque desde la propia ortodoxia, y ante la persistencia de las desigualdades regionales, se ad


mita, como lo hacen las nuevas teorías del crecimiento o modelos de “crecimiento endógeno”, la

importancia del carácter acumulativo de efectos y de factores, resaltando el papel de las economías

externas, de aglomeración, de riesgo, etc, que favorecen a los territorios más aventajados (De Mattos,

2000). Implícitamente se está reconociendo el peso de las diferentes condiciones de partida, como

resultado de procesos históricos distintos, pero el objetivo continúa siendo propiciar las condiciones

para desencadenar procesos de crecimiento económico, que llevarán a la convergencia.
3 Consumido o acumulado. Un desarrollo pormenorizado de la construcción de este sistema económico

y de sus implicaciones puede verse en el libro citado de José Manuel Naredo, y en particular, en el

capítulo 24 “ Precisiones sobre los límites de lo económico”

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revela la evidencia de que las actividades económicas presentan una distribución
espacial muy heterogénea. En este sentido los territorios ni son, ni tienden a ser
iguales, ni, por tanto, su desenvolvimiento responde al mismo cliché en todos los
casos. Hay una especialización que los diferencia de manera creciente, y que tiene
detrás una división espacial del trabajo construida a través de un largo proceso
histórico, que en cada etapa del sistema va remodelándose en función de los modos
de organización empresarial y su proyección territorial pero que a su vez mantiene
importantes rasgos de permanencia y continuidad. El caso de la economía española
nos puede servir para ilustrar estas consideraciones.

2. POLARIzACIÓN FUNCIONAL Y TERRITORIAL EN LA ECONOMíA ESPAñOLA
Asociando territorios y actividades económicas por medio de un procedimiento
que nos lo permita4, podemos identificar la posición de cada una de las regiones
españolas dentro de este reparto espacial de tareas al que se acaba de hacer referencia5.
El resultado de la aplicación de dicho procedimiento se tiene en el gráfico
1, en el que aparece claramente dibujado el perfil de la especialización regional
en el año 2003. Como puede verse, hay una división territorial de actividades que
permite hablar de una fuerte dualización o polarización territorial, de modo que,
por una parte, se sitúan Cataluña, el País Vasco y Madrid, vinculadas a sectores
como Finanzas, Inmobiliarias y Servicios empresariales, Electrónica, Transporte y
comunicaciones, Químicas, o Material de transporte, y en el otro polo se tiene un
conjunto de Comunidades (Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, galicia y
Andalucía), asociadas estrechamente a las actividades que en mayor medida tienen
una relación inmediata con la extracción, y explotación de los recursos naturales
(Agricultura, Alimentarias, Pesca, Extracción de productos energéticos, Madera,
Minerales no metálicos, Energía el. y agua, Construcción).

4
Para obtener los resultados del gráfico 1 se ha utilizado un método de Análisis Multivariante, concretamente
el Análisis de Correspondencias, partiendo de una matriz en la que se incluyen, en las
filas las distintas Comunidades Autónomas y en las columnas las diferentes ramas de actividad (27)
consideradas en la Contabilidad Regional elaborada por el INE. Las casillas contienen las cifras
sectoriales que resultan de la desagregación, para cada Comunidad Autónoma, del Producto Interior
Bruto a precios de mercado. El método, como se sabe, simplifica la información proyectando, en
un plano de dos dimensiones, los puntos filas y columnas. En este caso el plano recoge un 60% de
la inercia total de la nube multivariante. Para un mayor detalle en la descripción del método puede
verse cualquier manual de Análisis Multivariante. Lo importante de los resultados es la posibilidad
de tener una primera agrupación de territorios que se utiliza después para mostrar de manera más
detallada algunos aspectos de la misma.

5
Un análisis de las desigualdades regionales en el Estado Español para el período 1955-1995 con
este mismo enfoque se tiene en Delgado Cabeza y Sánchez Fernández, 1998.

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ECONOMíA, TERRITORIO Y DESIgUALDADES REgIONALES

gRÁFICO 1

EspEcialización productiva 2003
Fuente: Elaboración a partir de la Contabilidad Regional de España. INE.

Dos tipos de territorios que se dedican a quehaceres de muy distinta naturaleza,
con funciones e implicaciones bien diferentes, que, como veremos, quedan eclipsadas
o tergiversadas en la versión monetaria de la economía. Los datos del cuadro
1, en la que se han incluido para los dos grupos señalados las actividades cuya
participación, en valor añadido, en el total español equivalente está por encima del
peso de su correspondiente población, nos muestran de nuevo esta segmentación
territorial asimétrica, cara y cruz de la misma moneda, que diferencia los centros
en los que se sitúan las tareas mejor remuneradas y las funciones estratégicas de
circulación, regulación y control del sistema, de los territorios periféricos, con una
especialización “complementaria”, asociada al abastecimiento de materias primas,
al suministro de energía y materiales para procurar el funcionamiento de las economías
centrales.

Los flujos físicos interregionales6 (gráfico 2) confirman esta especialización
desigual, reflejándose la asimetría territorial tanto en el mayor volumen de mercancías

6
Flujos obtenidos a partir de la Encuesta permanente de transporte por carretera, realizada por el
Ministerio de fomento.

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que salen de las regiones periféricas, como en la proporción minoritaria de productos
manufacturados dentro de estas salidas, justo al contrario de lo que sucede
en los territorios centrales. Sin embargo, las cifras monetarias disponibles como
contrapartidas de estos flujos darían a entender lo contrario7, es decir, que estos
territorios son también exportadores, básicamente, de productos manufacturados.
Porque en las áreas periféricas también es mayor el valor monetario correspondiente
a las exportaciones industriales en relación con el que contabilizan las exportaciones
primarias. Es decir, que mientras que en términos físicos es superior el volumen de
productos primarios que salen de los territorios periféricos, confirmándose así su
especialización como abastecedores de materias primas y alimentarias a las regiones
centrales, la valoración pecuniaria de los intercambios nos proporciona una imagen
distorsionada de la especialización territorial dándonos a entender que la clásica
división territorial del trabajo ha sido superada.

CUADRO 1

participación En El total Español EquivalEntE 2003

Territorios centrales % Territorios periféricos %
Electrónica 65,8 Agricultura 66,3
Textil, conf., cuero y calzado 65,4 Pesca 65,2
Química 65,3 Extracc. prod. energéticos 56,1
Editorial y papel 65,1 Alimentarias 43,6
Maquinaria 59,9 Madera 40,6
Plásticos 56,7
Metalurgia 52,5
Transporte y comunicaciones 51,4
Intermediación financiera 50,7
Material de transporte 49,0
Inmobiliarias y ss. empresariales 47,7
Comercio 43,9
Construcción 37,0
Hostelería 38,7
Población 34,1 Población 39,5
Superficie 9,3 Superficie 68,0
VAB 43,3 VAB 31,4

Fuente: Elaboración a partir de Contabilidad Regional de España. INE

Disponemos de cifras monetarias de exportaciones contenidas en las Tablas Input-Output para
Andalucía, (2000), Castilla León, (2000), y galicia, (1998), y en los tres casos hay una amplia diferencia
a favor de la industria en relación con la producción primaria, incluso incluyendo la producción
agroalimentaria como primaria y no en la producción industrial.

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gRÁFICO 2

flujos intErrEgionalEs. salidas dE mErcancías por
carrEtEra (millones tm) 2004


Fuente: Elaboración a partir de Encuesta permanente de transporte por carretera. Ministerio de
Fomento.

A esta conclusión, establecida a partir de la interpretación monetaria de los
flujos económicos, puede llegarse también a escala mundial, donde las economías
no centrales tienen ya más del 50% del valor de sus exportaciones asociado a productos
manufacturados. De modo mientras que la versión monetaria de la economía
permitiría afirmar que “la vieja división internacional del trabajo ha desaparecido”
(Dicken, 2003), un análisis en términos de flujos físicos nos desvelaría una clara
permanencia del papel de los paises del Sur como abastecedores de materiales y
energía para que las economías del Norte puedan funcionar (Naredo y Valero, 1999;
Carpintero, 2005; Naredo, 2006). Pero veamos con más detalle los términos y los
mecanismos que operan en este intercambio desigual con la concreción para el
caso de una de las comunidades que ha aparecido en el grupo de las periféricas:
Andalucía.

3. ANDALUCíA, UNA ESPECIALIzACIÓN PRIMARIA
Como puede observarse en los gráficos 3 y 4, la economía andaluza viene
intensificando su función suministradora de productos agrarios, sobre todo desde

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los 80, en la globalización, habiendo crecido también a partir de estos años el peso
de la construcción. La participación en la agricultura española se sitúa ya alrededor
del 30%, mientras que el de la construcción era del 16,3% en 2003, aunque, como
veremos, ésta última puede identificarse, claramente, como el “motor” del crecimiento
de la economía andaluza. La industria y los servicios continúan donde estaban, con
una importancia relativa muy escasa, en torno al 8-9%, para la actividad industrial,
y un 13% para los servicios. Dentro del sector secundario sobresale la industria
agroalimentaria, que con 16,1% de participación en la española equivalente todavía
mantiene una cierta importancia, aunque es éste un sector cuya especialización
se concentra en torno a actividades que pueden considerarse una prolongación
de la agricultura8. Centremos, por tanto, nuestra atención en algunos de los rasgos
que caracterizan a la dinámica asociada a estos dos sectores: agricultura y
construcción.

gRÁFICOS 3

andalucía. salidas y Entradas dE mErcancías por
carrEtEra. transportE intErrEgional. (millones tm) 2004


Fuente: Elaboración a partir de Encuesta permanente de transporte por carretera. Ministerio de
Fomento.

Las cifras son las de la Contabilidad Regional de España INE. Un análisis detallado de esta especialización
pude verse en Delgado Cabeza, 2002

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ECONOMíA, TERRITORIO Y DESIgUALDADES REgIONALES

gRÁFICO 4

andalucía. participación En la Economía Española (% v.a.)


Fuente: Elaboración a partir de las series estadísticas del BBV y la Contabilidad Regional de
España del INE.

Agricultura, uso de recursos naturales y especialización

La producción agraria andaluza se ha incrementado, en los últimos 15 años,
desde 1990, en un 27,5%, en términos físicos, saliendo de los campos andaluces,
en 2005, 20,7 millones de toneladas de biomasa para la venta en los mercados.
Este incremento se sostiene en un uso creciente y continuado del consumo de
recursos, materiales y energía. Sobre todo ha sido el crecimiento del regadío, en
la región más árida de Europa, el soporte de este crecimiento de la producción
agraria. De modo que la superficie regada, (gráfico 5), que ya venía creciendo de
manera notable desde los 60, aumenta en un 55,9% desde 1980. Y aún en los
últimos años, al tiempo que se asume oficialmente el discurso de la nueva cultura
del agua, continúa en los campos andaluces la expansión del regadío9, dentro
del cual se registra un uso creciente de las aguas subterráneas, que pasan de un

9
En el año 2004 se han transformado en regadío 6,2 miles de hectáreas. Balance Agrario y Pesquero.
2005. Consejería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía.

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20% en los 80 a un 30% del total del agua utilizada en la actualidad. En el litoral,
aproximadamente la mitad del regadío se abastece desde el subsuelo, con un grado
importante de sobreexplotación de los acuíferos, estando afectados gravemente 10
de las 43 unidades hidrológicas consideradas en Andalucía.

gRÁFICO 5

andalucía. supErficiE En rEgadío. (miles ha)


Fuente: El sector primario andaluz en el siglo XX. IEA. 2006

A lo que habría que añadir la importante degradación de la calidad del recurso.
En este sentido, ya en el Informe de Medio Ambiente de 1987 publicado desde la
Junta de Andalucía se detectaban índices de calidad no admisibles en más de la
mitad de los puntos observados en las distintas cuencas, así como problemas de
eutrofización en los embalses, contaminación por nitratos y fosfatos, salinización,
etc. Desde entonces el deterioro no ha dejado de crecer, como se recoge en los
sucesivos Informes. Este aspecto, que debiera considerarse trascendental para la
evaluación de la calidad de la vida que se desenvuelve sobre un territorio, permanece
oculto tras el velo de lo monetario.

También ha crecido de manera importante el uso de fertilizantes y fitosanitarios,
sobre todo en lo que se refiere a abonos nitrogenados, cuyo uso se ha incrementado
muy por encima de lo que lo ha hecho el tonelaje de biomasa generada por la agricultura
andaluza. En cuanto a desinfectantes y plaguicidas, el crecimiento mayor lo
encontramos en el apartado donde se incluye el bromuro de metilo, cuyos efectos
sobre el entorno próximo y la capa de ozono se consideran altamente peligrosos.

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ECONOMíA, TERRITORIO Y DESIgUALDADES REgIONALES

gRÁFICO 6

pérdida dE suElos En 1997


Fuente: Consejería de Medio Ambiente, 1999.

El suelo continúa con el problema de intensa erosión ya señalado por Moreira
a mediados de los 80 (AMA, 1987). Entonces, los resultados daban una perdida
media de 42,9 toneladas por ha y año, alcanzándose en algunas zonas del Valle
del guadalquivir valores en torno a las 300 toneladas por hectárea y año. El Informe
de Medio Ambiente de 1998 nos dice que prácticamente un 40 % del suelo andaluz
sufre pérdidas superiores al límite (50 tn/ha/año) a partir del cual comienzan a
existir riesgos serios para su conservación, y en un 25% del territorio de Andalucía
se pierden por encima de 100 tn/ha/año. A los factores ya conocidos de mineralización
y pérdida de materia orgánica como consecuencia del uso de fertilizantes y
fitosanitarios químicos, en suelos que permanecen desnudos durante gran parte del
año, se unen en los últimos quinquenios otros elementos entre los que sobresalen el
retroceso de la cobertura vegetal asociada a la expansión del cultivo del olivar. Esta
pérdida de suelo fértil, menoscabo de un “bien fondo” con un marcado carácter no
renovable, soporte de la actividad agraria, y lecho ecológico sobre el que se desarrolla
la vida en Andalucía, tampoco se registra, a pesar de su importancia evidente, en
las cuentas agrarias que tratan de representar la situación del sector.

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El crecimiento de la producción agraria al que antes nos referimos, ha sido
enormemente desigual, en un proceso doblemente polarizado: desde el punto de
vista de la especialización, con la concentración hacia determinados tipos de cultivos,
y territorialmente, con una circunscripción espacialmente muy estrecha. En cuanto
a los cultivos la tendencia ha ido hacia la superespecialización en hortalizas y olivar,
que, como puede observarse en el gráfico 7, suponen en el año 2003 más de la
mitad de la producción en términos físicos, y el 75,9 % del valor monetario de la
producción final agrícola. Dentro de estas tres cuartas partes, las frutas y hortalizas
suponen el 70%.

gRÁFICO 7

andalucía. producción por cultivos (miles tm)


Fuente: Anuario Estadístico de Andalucía 2005. Instituto de Estadística de Andalucía.

Esta fuerte concentración en torno a hortofrutícolas tiene una clara proyección
territorial: la gran fábrica de hortalizas se sitúa en el poniente almeriense, donde se
localiza más de la mitad de la producción andaluza de hortalizas en términos físicos,
(52,3%), y algo más en términos monetarios (56,1%). Más concretamente, en un
0,6% de la Superficie Agraria Útil10 de Andalucía, se sitúa un 11,7% de la producción

10
Anuario de Estadísticas Agrarias y Pesqueras de Andalucía 2005. Consejería de Agricultura y Pesca.
Junta de Andalucía.

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total en toneladas de su agricultura. La actividad que en mayor medida se distribuía
por el territorio convertida ahora en uno de los mecanismos de intensificación de
los desequilibrios territoriales en el interior de Andalucía.

El metabolismo de la fábrica de hortalizas almeriense11.

La fabricación de los 2,5 millones de toneladas de hortalizas que salen de
Almería, básicamente hacia los mercados de la Unión Europea, entraña la movilización
y el uso de una gran cantidad de recursos naturales, procedentes en su mayor
parte de la zona donde se localiza el modelo, pero también de otros territorios, del
exterior. En el cuadro 2 se presenta una estimación12 de estos flujos anuales de la
que podemos deducir brevemente algunas puntualizaciones:

1)
El tonelaje, sin contar el agua, de los materiales movilizados directamente
–tierra, arena y estiércol-, supone un volumen -5.8 millones de tm-, de
casi dos veces y media el de la producción obtenida. Estos materiales
son locales en su gran mayoría, implicando su movilización una intensa
extracción y trasiego de fuertes repercusiones territoriales y ecológicas.

2)
Este es un modelo que también viene exigiendo un consumo creciente
de agua13 de manera que la cantidad utilizada alcanza ya los 110 millones
de tm, casi 20 veces más, en orden de magnitud, que los materiales implicados
en el proceso, usándose y deteriorándose por contaminación o
degradación una cantidad mayor que la que se repone por término medio

11
Consideración de los fundamentos biofísicos asociados al funcionamiento de la economía y sus
implicaciones sociales y medioambientales. En este sentido, el metabolismo de un sistema socioeconómico
está conformado por el flujo de energía y materiales implicados en los procesos económicos.
Una excelente exposición del enfoque en el que se enmarca este concepto y su aplicación a la
economía española se tiene en el libro de Oscar Carpintero (2005). En el caso de Andalucía se tiene
un cálculo de la huella ecológica, como indicador del metabolismo económico en Cano, (2004).
La denominación de fábrica la justifica la articulación de esta agricultura intensiva a un sistema agroalimentario
en el que la provisión está cada vez en mayor medida gobernada por formas industriales
de organización.
Este apartado es una síntesis del trabajo de M. Delgado Cabeza y M.A. Aragón Mejías “Los campos
andaluces en la globalización. Almería y Huelva, fábricas de hortalizas” en Etxezarreta, (Coord.) La
evolución de la agricultura española a principios del siglo XXI. Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y
Alimentación. (En prensa)

12
Esta estimación, hecha a partir de las fuentes que se citan al pié de la tabla, puede asegurarse que
es una aproximación al metabolismo del modelo a la baja, al tener como referencia una explotación
tipo que está por debajo de una parte cada vez más importante de explotaciones que hacen un uso
más intensivo de los recursos.

13
López gálvez y otros, 2000.

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anualmente en los acuíferos, que se declararon ya sobreexplotados en
198414. En 1985 la Ley de Aguas, y en 1986 un real decreto15, declaraban
también la sobreexplotación de los acuíferos y limitaban o congelaban la
implantación o ampliación de cualquier superficie de regadío. Desde entonces
la superficie regada ha crecido un 225%, en un proceso de expansión
incontrolada en el que los invernaderos han llegado incluso a situarse en
terrenos protegidos del parque natural del Cabo de gata, sin encontrar
freno por parte de administración pública alguna. En este sentido cabe
decir que, si hubiera que hacer referencia a situaciones de ilegalidad dentro
del modelo, más de la mitad de los invernaderos almerienses podrían ser
calificados de ilegales.

CUADRO 2

Entradas y salidas anualEs En El modElo almEriEnsE
año 2000

Entradas Salidas

Miles Tm %
Valor
Monetario
(%)
Miles
Tm
Semillas. y plant. 0,02 27,9
Hortalizas 2.500
Fertilizantes 69 0,1 19,8
Fitosanitarios 7 0,01 24,2 Residuos
Energía 9 0,01 5,1 Fitosanitarios 9
Plásticos 30 0,03 11,1 Biomasa residual 800
Plásticos 30
Agua 110.000 94,2 6,8 Residuos diversos 6
Estiércol 900 0,9
Arena 3.000 2,8 5,1
Tierra 1.950 1,9
100 100
Radiación solar 24..106 kw
Trabajo 69..103 h

Fuente: elaboración a partir de López gálvez, J. y Naredo, J. M.; 1996; Instituto de Estudios Almerienses,
2000; Consejería de Agricultura y Pesca, 2002 y 2003.

14 Lay 15 de 24 de mayo
15 2618/86 de 24 de diciembre.

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Este uso intensivo de agua traduce la situación paradójica de estar estimulando
la dedicación de la zona más árida de Europa a la actividad económica
de mayor consumo de agua. Aunque no es sólo un problema de cantidad
del recurso como factor limitante del crecimiento. Lo fundamental es el
orden de magnitud de los costes ambientales asociados a este modelo,
entre los cuales hay que situar en un plano muy importante los impactos
sobre la calidad del agua16.

3)
Se está forzando la extracción en Almería con una extracción mucho
mayor que lo que supone lo obtenido; de modo que el sistema productivo
almeriense apoya su funcionamiento en el uso y la degradación de los
stocks de materiales disponibles en el entorno. Aunque esto no aparezca
así en las cuentas que en términos monetarios recogen los costes de esta
agricultura, como se pone de relieve observando la valoración monetaria de
los materiales y energía utilizados. Entre semillas y plantones, fertilizantes
y fitosanitarios, apenas un 0,1% del volumen físico de los requerimientos
directos de materiales del modelo, se tiene un 71,9% del coste en términos
monetarios de los mismos. La concepción y fabricación de semillas –en
manos del capital global-, tiene un carácter central para la agricultura bajo
invernadero, tanto por el peso que representan en el coste como por su
carácter insustituible en el proceso, siendo una de las principales vías por
las que se incorpora al modelo la investigación y el desarrollo tecnológico,
al tiempo que se externalizan y enajenan los saberes y las formas de
producción necesarios para el manejo de la propia actividad agrícola. A
su vez, el alto coste monetario que debe pagarse desde lo local por estos
productos, traduce, en términos de criterios de valoración, una parte de
los mecanismos en los que se concreta el intercambio desigual.

4)
Con esos mismos criterios de valoración, el sistema funciona a costa de
una fuerte utilización y degradación del patrimonio natural local, tomándose
del mismo gran cantidad de recursos de forma gratuita. Lo que se paga,
y el agua es un buen ejemplo de ello, es el coste de su extracción, al que
en algunos casos se suma el del transporte.

5)
De manera análoga, tampoco hay penalización monetaria alguna para el
vertido de residuos, cuya incidencia, a pesar de ser muy significativa, no

16
Un impacto que va desde la contaminación por nitratos, muy superior a los límites máximos permitidos
por la normativa europea de calidad de las aguas, a los problemas de salinización por explotación
e intrusión marina (Izcara Palacios, 2000).

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es recogida por las cuentas. Los residuos vegetales conforman un tonelaje
importante que se aproxima a la tercera parte de la biomasa que sale para
la venta en los mercados, e incluyen restos de cultivo (frutos, tallos, etc.)
y malas hierbas; su destino se distribuye entre los vertederos, a los que
llega aproximadamente una cuarta parte, otra porción, cuando son frutos,
se vende, y el resto se entrega a empresas de reciclaje o se usa para la
alimentación del ganado. Frecuentemente también estos residuos son
incinerados o abandonados en los alrededores de los invernaderos, siendo
un importante foco difusor de plagas y de contaminación para las aguas
de riego o incorporando su contenido tóxico a la cadena trófica cuando
son ingeridos por el ganado.
Los residuos fitosanitarios, estimados en 9 miles de Tm, proceden del uso
y abuso de productos químicos aplicados en los campos de Almería con
el fin de conseguir efectos contundentes en un ambiente propicio para
la proliferación de enfermedades y plagas, con la consiguiente difusión
y acumulación de sustancias químicas, y alteraciones en el suelo, y en
el agua, resultando en este caso daños derivados de la hidrólisis o de la
acción de microorganismos sobre los lixiviados, a veces más graves que
la propia contaminación por disolución de las sustancias utilizadas.
A estos residuos habría que añadir los envases, alambres, cartones,
maderas, metales y sustratos, siendo estos últimos de una importancia
creciente que ha sido evaluada en 2,5 miles de toneladas de lana de roca,
y 8,5 miles de tonelada de perlita. El incremento de este tipo de cultivo sin
suelo se estima que puede llevar estos residuos, para el período 2001-2006
a un volumen de alrededor de 60 miles de toneladas, que, depositados en
contenedores o vertederos, suponen una importante fuente adicional de
contaminación en el entorno17.
A propósito de los cultivos en sustratos hay que señalar que el 20% de la
superficie que se estima que funciona bajo este sistema en el año 2000,
aumentando su importancia relativa conforme disminuye la edad de los
invernaderos, demanda una media de un 70% más de agua y casi el doble
de fertilizantes para obtener sólo un 25% más de cosecha. Este uso más
intensivo de los recursos se acompaña de una mayor cantidad de residuos,
multiplicándose el agua lixiviada por 6 o 7 frente al sistema de enarenado
y los residuos de fertilizantes por entre 10 y 1518.

17
Pérez Parra, J.J. y Céspedes López, A.J. (2001), citado en Consejería de Agricultura y Pesca,
2002.

18
Véase López gálvez, J. y Naredo, J.M. (1996)

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El modo de utilización de los recursos naturales y su valoración refleja una clara
penalización de lo local desde los intereses del capital global, que queda ratificada
cuando completamos el análisis con la vertiente monetaria del modelo. Un modelo
para cuyo funcionamiento ha resultado clave la intensificación de la producción y
la evolución de los rendimientos. En efecto, como pone de relieve el gráfico 8, lo
“fabricado” se multiplica por cuatro en una superficie invernada que “solo” se duplica;
ante las dificultades para crecer “a lo ancho” –problemas de ineficiencia para explotaciones
de mayores tamaños, junto con las limitaciones que impone la acotación
del espacio de localización-, trata de responder con un crecimiento “a lo alto”. De
modo que el volumen de hortalizas obtenido por unidad de superficie, se dobla en
dos décadas y media19, haciéndose especialmente intenso el incremento desde los
primeros años de la década de los 90. Esa intensificación ha sido el modo que los
agricultores almerienses han encontrado para contrarrestar el deterioro del valor
asignado a sus productos, amortiguándose así la caída de los ingresos por hectárea,
que, como puede verse, evolucionan a un ritmo muy inferior al de la producción.

gRÁFICO 8

Evolución dE la producción almEriEnsE


Fuente: Elaboración a partir de Instituto de Estudios de la Caja Rural de Almería. Anuario de la
Agricultura Almeriense 2000.

19
El sustancial aumento de los rendimientos ha sido especialmente importante en los tres cultivos que
constituyen el núcleo que aglutina la especialización productiva: en el cultivo del tomate, la producción
total se ha multiplicado por tres, y la causa principal de este incremento reside sobre todo en el
crecimiento de la producción por metro cuadrado, que se ha duplicado en el período considerado,
pasando de 5,6 a más de 10 Kg por metro cuadrado. Claro que este es un valor medio, pues en

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Detrás del debilitado ritmo que siguen los ingresos podemos encontrar el claro
deterioro de los precios percibidos por los agricultores por kg vendido, con una
disminución de un 44% en los 25 años considerados. De 100 unidades monetarias
por unidad de peso en 1975 se pasa a 66 en 1999. Desde el Instituto de Estudios
de la Caja Rural de Almería se “normaliza” este comportamiento para la remuneración
de los productos hortícolas de la zona: “Los precios unitarios de la producción
agrícola, como los de cualquier bien primario, sufren un deterioro en el tiempo en
términos reales, que exclusivamente puede ser compensado con un incremento de
la producción”20. En efecto, este descenso de los precios presiona al agricultor hacia
la intensificación de la producción y los rendimientos, impulsada esta intensificación,
y vinculada estrechamente a los cambios tecnológicos que mientras tanto han tenido
lugar en la zona. Cambios que se refieren a: la renovación de las estructuras, la
implantación de nuevas técnicas de cultivo, nuevas formas de control climático en
el invernadero, control fitosanitario e introducción de nuevas variedades21.

Elementos modernizadores que van en la dirección de tratar de proporcionar
más mecanismos para incrementar lo obtenido por unidad de superficie y controlar
las condiciones en las que se desarrollan los procesos productivos, implicando un
mayor grado de tecnificación y automatización y mayor dependencia de paquetes
tecnológicos diseñados y elaborados cada vez más lejos del control del agricultor,
y del entorno en el que éste se desenvuelve, pero que el agricultor se ve obligado
a utilizar para poder seguir siendo competitivo, en un camino que aproxima cada
vez más su condición a la de un “autómata” que se limita a seguir instrucciones
de uso, a aplicar recetas cuyos ingredientes son concebidos, y en su gran mayoría
fabricados en centros que tienen una conexión directa con las estrategias del capital
global, adquiriendo así la economía local de manera creciente las características de
una economía de enclave.22

cultivo hidropónico pueden obtenerse 20 Kg de tomate por cada metro cuadrado. Para el pimiento,
mientras que la producción total se ha multiplicado por 2,5, la producción por unidad de superficie
lo ha hecho desde 3 a 6 Kg. Y para el pepino el crecimiento ha sido de 6 a 9 Kg.

20
Instituto de Estudios de la Caja Rural de Almería (2000). Esta disminución de los precios percibidos
por los agricultores viene siendo una constante. En esta dirección apuntan trabajos como los de E.
galdeano y M. Jaén (1995) que recogen la evolución de los precios de los distintos productos. En
el caso del tomate, el principal cultivo, el precio, pasa de 100 a 39, de 1964 a 1991, disminuyendo
su valor, en términos reales, por cada unidad de peso, en un 61% en el período considerado.

21
Para una mayor concreción de cada uno de estos tipos de cambios tecnológicos puede verse el
trabajo citado de Delgado Cabeza y Aragón Mejías.

22
Esta desconexión hacia dentro y articulación hacia fuera propia de una economía de enclave es
la que podemos constatar cuando analizamos la llamada “industria auxiliar”, en la que se incluyen:
la maquinaria, que en el invernadero consiste en el conjunto de aparatos que componen los sistemas
de control climático, riego y automatizado de siembra, pero el grueso de la maquinaria se
localiza en las empresas de manipulación y comercialización: pesada electrónica, calibrado por

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En definitiva, necesidades de consumos intermedios y gastos de inversión
crecientes frente al declive de los precios percibidos por los agricultores; disyuntiva
para un modelo que “promete más dinero del que realmente reclama para saciar
su codicia”23. Expresado de otra forma, “en cada campaña, el agricultor tiene que
pagar más para obtener los mismos kilos”24. En efecto, los gastos corrientes han
pasado de suponer un 48,3% de los ingresos en 1990, a representar un 63,2% de
los mismos al final de la década, y los gastos de inversión han seguido una trayectoria
análoga: “la inversión requerida para poner en marcha el sistema de cultivo, fue un
37% superior en la campaña 93-94, -en relación con 1990-, y más de un 200% en la
campaña 98-99”25. Estos datos se asocian a márgenes de explotación muy estrechos
para el agricultor y a tasas de rentabilidad en declive26. Descenso en la rentabilidad
reflejada en la evolución de la tasa de rendimiento interno de la inversión –tipo de
interés al que se estima que se retribuye la inversión realizada-, que ha pasado de
16,5% en la campaña 1990/91 a un 2,1% al final de la década, superando el plazo
de recuperación de la inversión su vida útil, estimada en 20 años.

peso, tamaño y color, envasado, etiquetado, control de cámara, etc. Las empresas localizadas en
el entorno son distribuidoras o comercializadoras de las más de doscientas marcas diferentes de
maquinaria que se venden en la zona, cuya producción se localiza en “Cataluña, Madrid, el País
Vasco y Valencia en el ámbito nacional y Alemania, Italia, EEUU, Holanda y Japón en el ámbito
internacional”. En cuanto a las semillas, diez de las treinta empresas que concentran el grueso de la
producción mundial tienen delegación en Almería: Limagrain (Clause, Tezier), grupo Seminis Vegetable
Seeds, Nuhems Semillas, Enza zaden, Rijk zwaan, Bajo zaden, De Ruiter Semillas, Novartis,
y Wesern Seed España, Ramiro Arrendó, S.A. (Rioja) y Semillas Fitó, S.A. (Barcelona). Una parte
importante de los productos de plástico se importa, y la fabricación que se localiza en Almería trabaja
con márgenes muy estrechos, y se surte de inputs controlados por un grupo muy pequeño de
productores: Dow Chemical Ibérica, Repsol, Epson y Ato. Las empresas que suministran los envases
de cartón, también con escasa capacidad de arrastre local, pertenecen a grupos transnacionales.
El mercado de agroquímicos está controlado por los grupos transnacionales que predominan en el
mercado mundial, (Basf, Bayer, Rhone-Poulenc, Dupont, Novartis). Las colmenas son suministradas
por Biobest, empresa belga, y Brisa-Koppert, holandesa, además de Agrobío, que nace en 1996,
con capital de Almeriplant, y la empresa belga Bunting Brinkman como socio tecnológico. Para este
apartado de la industria auxiliar véase Ferraro, (dir.) 2000.

23
Texto de “Bienvenidos al Paraíso”, documental de la serie Documentos TV dirigida por Pedro Erquicia
en 1999.

24
Oliver, A. (2004) “Análisis de la rentabilidad del agricultor en el campo almeriense” en Anuario de la
Agricultura Almeriense 2003. En este mismo texto pueden encontrarse afirmaciones que van en
consonancia con los datos y los comentarios arriba expuestos, como : “A la subida de los costos
de producción hay que añadir el tremendo estancamiento de los precios percibidos por el agricultor,
precios que nada tienen que ver con los que paga el consumidor” o, en relación con la adaptación de
los agricultores a las “condiciones de los mercados”, se hace referencia a “las exigencias impuestas
por las grandes cadenas de disribución”.

25 López gálvez, y otros, (2000), pág. 59.
26 En este sentido hay una amplia coincidencia en los trabajos elaborados al respecto. Véanse


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CUADRO 3

ingrEsos, gastos y rEntabilidad dE los invErnadEros
almEriEnsEs

90/91 93/94 98/99 99/2000 2000/2001
Miles€/ha Miles€/ha Miles€/ha Miles€/ha Miles€/ha
gastos de inversión 5,4 7,5 12,0 11,5 11,7
gastos corrientes 17,6 20,5 25,5 36,1 37,5
Total gastos* 23,0 28 37,5 47,6 49,2
Ingresos 36,4 42,1 40,8 51,6 50,1
Margen explotación 13,3 14,1 2,8 4,1 1,0
Tasa de Rendimiento 16,5% 3,3% 2,1% --

Fuente: Elaboración a partir de López gálvez y Naredo, 1996; Instituto de Estudios Almerienses,
2000; Consejería de Agricultura y Pesca, Junta de Andalucía 2002 y 2003.

*En la estimación de los gastos están excluidos los gastos financieros.

En consonancia con esta situación, tanto la inversión necesaria para la instalación,
y el mantenimiento, como los costes de cultivo, hacen que el nivel de endeudamiento
del agricultor almeriense sea alto. Según una encuesta de la Consejería de
Agricultura y Pesca27, el 73,6% de los agricultores están afectados por una deuda que
en el año 2003 asciende en total a 1.493 millones de euros (130,9 como circulante o
a corto plazo, y 1.362,6 como deuda a medio y largo plazo, con un período medio
de devolución de 8,2 años). La anualidad del circulante a la que deben hacer frente
casi la mitad de los agricultores almerienses endeudados (el 49%), supone el 33%
de los ingresos anuales medios obtenidos en el período 1999/2000-2001/2002. La
anualidad de la deuda a medio y largo plazo, en la que están implicados casi todos
los agricultores endeudados (91,9%) supone el 31% de ingresos medios anuales
del período 1999/2000-2001/2002. El grupo de agricultores que tiene contraídos
los dos tipos de deuda, el 35,8% del total de los agricultores almerienses, tiene que
hacer frente a una anualidad que supone el 64% de los ingresos medios anuales
en las campañas que van de 1999 a 2002.

gastos crecientes, frente a ingresos insuficientes, son las dos componentes de
la pinza en la que se encuentra prendida la agricultura forzada de Almería. El lado
de los ingresos tiene bastante que ver con el sistema de comercialización, y con el
funcionamiento de la distribución de los productos hortofrutícolas en los mercados
europeos. En este sentido, la mitad aproximadamente de la comercialización tiene

27
Determinación de la deuda del sector hortícola de Almería en la campaña 2002-2003. Junta de
Andalucía, mayo 2003.

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lugar en origen, a través del sistema alhondiguista, que concentra la oferta en un
espacio en el que funciona el sistema de subasta a la baja de la mercancía adquirida
a continuación por el mayorista28. La otra mitad –comercialización en destino-, se
realiza a través de las cooperativas y las sociedades agrarias de transformación,
desde donde la adquisición por parte de los grandes Operadores o los Mercados
de Destino se hace a través de acuerdos comerciales. Los mercados de destino,
por orden de importancia se sitúan en Alemania (24%), Reino Unido (13%) Francia
(11%), Holanda (11%) y el mercado español (7%), siendo los principales operadores

o clientes las grandes Cadenas de Distribución, que, directamente adquieren un
37% del volumen total comercializado; si a esta cuota sumamos las compras a los
intermediarios y las hortalizas que llegan a estas grandes distribuidoras por la vía de
las alhóndigas, el volumen adquirido por estos operadores gigantes debe estar muy
en sintonía con su capacidad de control de los mercados en Europa, donde tienen
en sus manos el acceso a los mercados agroalimentarios en más de un 70%29. Por
este camino parece cada vez más claro que “el mercado hortofrutícola será el que
dicten las grandes cadenas de distribución”30.
Estas grandes corporaciones de la distribución, resultado de un fuerte proceso
de concentración especialmente intenso en los últimos lustros, son hoy los centros
neurálgicos desde los que se gobierna la cadena agroalimentaria; con un creciente
poder de negociación a partir del manejo de grandes volúmenes de mercancías y
márgenes muy acotados, y de toda una logística y organización de la distribución.
Desde estas posiciones de dominio, fijan las condiciones de venta, presionan los pre


28
Las razones para que el sistema de alhóndigas se siga utilizando en una proporción tan importante
hay que relacionarlas con la sensación de mayor confianza que ofrecen al agricultor, de mayor
control sobre las condiciones de venta, de obtención de mejores precios, junto a la posibilidad de
evadir el IVA, o cobrar las ventas de manera casi inmediata. El perfil del agricultor que prefiere este
sistema de venta en lugar de asociarse de cara a la comercialización suele ser el de un agricultor
de más de 45 años, con explotaciones de pequeño tamaño, mientras que los medianos y mayores
propietarios utilizan el asociacionismo, que les permite una más fácil “normalización” y preparación
de la producción de cara al acceso a los mercados. Véase Rodríguez garcía, 2003.

29
Encuesta realizada por la Consejería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía 2004. Cada vez
es más frecuente la “compra programada” desde la gran distribución, a partir de un contrato con
un productor en el que se determina de antemano la variedad, la cantidad, la calidad y el precio del
producto. Es un paso más en el control, de manera que los agricultores produzcan lo que conviene
a la gran distribución. Por otra parte, la sección de frutas y hortalizas tiene para las gran distribución
un especial interés, porque “intensifica la frecuencia de visita a la tienda, con sus posibles repercusiones
sobre la venta de otras secciones, tiene márgenes de beneficios altos y una rotación de
stocks rápida”, “El sector de frutas y hortalizas y la `gran distribución´ “Distribución y Consumo, nº11.
También puede verse www.infoagro.com. La concentración de la demanda de frutas y hortalizas.
Las cadenas de supermercados, o galdeano, E.; De Pablo, J.; (1996)

30
José A. Aliaga, “Evolución de horticultura intensiva en Almería: claves para la modernización” en

Anuario de la Agricultura Almeriense 2000.

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cios a la baja, consiguen mayores aplazamientos en los pagos, y mejores condiciones
de entrega, a la vez que aprovechan la competencia entre espacios proveedores
como Almería, para obtener una parte mayor en la apropiación del valor generado
en la cadena agroalimentaria. Presión desde lo global hacia el sistema productivo
local que termina siendo trasladada hacia las partes más vulnerables dentro del
mismo, de modo que las estrategias que se ponen en marcha en las explotaciones
agrícolas para aliviar las tensiones provocadas “desde arriba” se traducen en una
intensificación en la explotación de los recursos, naturales y humanos, utilizados
por el modelo.

Junto al uso intensivo de los recursos naturales, que ya ha sido tratada anteriormente,
la intensificación en la utilización de la fuerza de trabajo constituye el otro
pilar sobre el que se apoya el funcionamiento del modelo almeriense. Un modelo
en el que se ha ido progresivamente acentuando el carácter empresarial31, con un
peso creciente de la mano de obra asalariada, cuyos costes se sitúan hoy en torno
a un 40% de los gastos totales de explotación32. Aunque esta creciente “asalarización”
del sistema todavía es compatible con una cantidad importante de trabajo
familiar, estimada en torno a la mitad del trabajo total utilizado. Claro que su peso y
distribución es muy desigual según el número de miembros del grupo doméstico y
el tamaño de la explotación. En las pequeñas explotaciones, de menos de 2 has la
aportación del tamaño familiar puede estar próximo al 80%, y en las menores de 1
ha prácticamente supone la totalidad del trabajo en la explotación, aunque incluso
en estos casos en ciertos momentos como la recolección o la plantación, donde
los requerimientos de mano de obra son mayores, se suele recurrir coyunturalmente
al trabajo asalariado.

Esta fuerte dependencia que el modelo de horticultura almeriense tiene del
trabajo se compatibiliza ahora con la máxima flexibilidad, -adaptación total, de una
parte y mínimo compromiso, de otra-, al menor coste monetario, a través del recurso
a una mano de obra inmigrante, precarizada y vulnerable. En este contexto, la
segregación, la segmentación étnica del mercado de trabajo, la desvalorización de
la cualificación, el control del empresariado sobre la situación legal del inmigrante,
y otros muchos, son los mecanismos que presionan a la baja los salarios y contribuyen
a generar unas condiciones de vida y de trabajo que han llevado a hablar
de nuevas condiciones de esclavitud33, para colectivos a los que se trata de utilizar

31 Al propio tiempo que, como se ha ido señalando anteriormente, el trabajo del agricultor ha ido re


corriendo el camino que va “del trabajo independiente al trabajo subordinado” (Etxezarreta, 1997)
32 En las distintas estimaciones que hay de la estructura de costes este concepto va de un 33% de los

costes de cultivo (Anuario de la Agricultura Almeriense 2001) a porcentajes que van del 40 al 50%

en otras fuentes (Pérez Parra y otros, 2001).
33 Véase Martín 1999 y Ortiz Molina, 2001.

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estrictamente como mercancía, procurando que su presencia en la vida social local,
fuera de los lugares de trabajo, sea “invisible”34.

Estamos, pues, ante un sistema local de extracción y apropiación de riqueza
en el que los flujos, tanto monetarios como de energía y materiales, circulan cada
vez con mayor intensidad, organizándose los recursos utilizados y la generación
de valores monetarios a ellos asociados, en función de intereses que, desde lo
global, gobiernan la dinámica que condiciona los procesos que tienen lugar en el
interior del sistema productivo local. La cantidad de recursos puestos en juego y la
velocidad con que éstos se mueven justifican, desde los enfoques de la economía
convencional, un diagnóstico positivo de la situación, basado estrictamente en la
cuantía del valor dinerario en circulación, aunque para ello tengan que ser ignorados
daños, dimensiones y costes no contabilizables en términos monetarios, pero
esenciales para el mantenimiento de la vida en la zona.

Un modelo que, con otras variantes, en Andalucía resulta familiar. zonas incluso
muy próximas al Campo de Dalías, como Rodalquilar en Almería o Alquife en granada
han conocido experiencias en las que la vida de la comarca se ha puesto al servicio
de intereses foráneos que, circunstancialmente, han orientado la utilización de los
recursos locales en su beneficio. La situación de profunda depresión en la que han
quedado esos espacios cuando han dejado de ser “objeto del deseo” del capital exterior,
puede ser un buen motivo para la reflexión. Una reflexión no sólo sobre nuestra
propia situación, sino también sobre la “comunidad de intereses” que nos une a los
demás pueblos utilizados por el modelo, frente a un sistema económico que apela
y generaliza el uso de una única razón, la de la eficiencia económica expresada en
términos de dinero; una razón que, como nos recordaba Saramago en su discurso
al recoger el Nobel, “usamos perversamente cuando humillamos la vida”.

Construcción, crecimiento económico y deterioro ecológico.

La otra actividad a la que hicimos referencia, de gran impacto territorial en
Andalucía, es el negocio inmobiliario. Para plantear los principales rasgos e impactos
del proceso de crecimiento de esta actividad en los últimos quinquenios haremos
referencia a una analogía, apreciada por Hern y utilizada para el caso español por

J. M. Naredo (2006), que asimila las características del proceso de ocupación y
uso del territorio asociado a la expansión urbanística vigente con las de los proce34
Una muestra de esta pretensión de negar la propia existencia de los inmigrantes es la “política de
viviendas” seguida por todos los ayuntamientos de la comarca, que siguen empeñados en no propiciar
terrenos dentro de los núcleos urbanos para viviendas de inmigrantes, y en que éstos vivan junto a
los invernaderos, en cortijos u otras construcciones, manteniéndose, que de eso se trata, lejos de
los ámbitos y espacios de convivencia del resto de la población. Delgado y Moreno, 2002.

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sos de propagación de tejidos celulares cancerígenos: crecimiento incontrolado e
indiferenciación de las células malignas, metástasis en diferentes lugares, invasión
y destrucción de los tejidos adyacentes.

1. Crecimiento rápido e incontrolado.
Como muestra el gráfico 9, en Andalucía se construyen, en el período 19912004,
cerca de un millón de viviendas nuevas, 938 mil, bastantes más que en ninguna
otra Comunidad Autónoma, -un 53,7% más que en Cataluña, 68,% por encima de
la Comunidad Valenciana, y 78,6% más que en Madrid. El parque ha crecido aquí
un 31,6% sobre el existente en 1991, una intensidad para la construcción también
superior al resto de las Comunidades, y muy por encima de la tasa de crecimiento
media española, 24,9%. Incluso mucho mayor que la de las propias necesidades
de vivienda que exigiría el crecimiento de la población: se han construido viviendas
a un ritmo que viene a ser el triple del ritmo al que crece la población andaluza.

gRÁFICO 9

viviEndas nuEvas construidas 1991-2004 (miles)


Fuente: Naredo, J.M.; Carpintero, O.; Marcos, C. (2005)

El sector de la construcción supone en 2003 el 12% del PIB de Andalucía,
estando el peso de esta actividad dentro del PIB de Cataluña, Madrid y el País Vasco

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alrededor del 8%. Si a ello le sumamos los efectos de arrastre35 que dentro de la
economía andaluza genera el sector construcción, tendríamos que añadir un 16,1%;
de modo que, directa o indirectamente, la construcción está asociada al 28,1% del
PIB. A esta cifra habría que agregar la incidencia sobre el consumo del llamado
efecto riqueza, derivado de la revalorización de activos inmobiliarios, y tendríamos así
una cantidad muy importante. El negocio inmobiliario hay que relacionarlo con una
parte del PIB que estaría por encima del 30%. Estamos, sin duda, ante el principal
motor del crecimiento económico de Andalucía.

No obstante, en relación con la capacidad de la construcción para generar
actividad en la región hay que señalar aquí que el fuerte grado de desarticulación
de la economía andaluza, característica ésta asociada de manera estructural a las
economías periféricas y estudiada profusamente en el caso de Andalucía36, conlleva
importantes fugas de actividad hacia sectores localizados en las áreas centrales. El
cálculo hecho para evaluar las necesidades de importación generadas en el período
1994-1999 por los Fondos Comunitarios que llegaron y se invirtieron “en Andalucía”
ofrece unos resultados a considerar: casi la mitad del volumen monetario gastado
localmente produce sus efectos fuera de la región (Morillas, Moniche, Castro, 2005)37.
La relevancia de esta parte de los Fondos que termina en un territorio diferente a
aquel al que había sido destinado lleva a los autores a concluir que “las regiones
más desarrolladas del país han sido las grandes beneficiarias indirectas de los fondos
destinados a las regiones objetivo 1”. Este es un mecanismo de captación de
valor por parte de los territorios centrales al que se unen otros efectos que van en la
misma dirección, relacionados con el aumento de la infraestructura en los territorios
periféricos; una mejora que viene a significar en gran medida, mejor conexión con el
exterior, y mayor apertura hacia fuera; esta mayor facilidad de acceso asociada a la
debilidad de los tejidos empresariales locales facilita la penetración de mercancías
con origen en las áreas centrales. Para el caso de Andalucía es significativo observar
que al tiempo que la dotación de infraestructuras viarias ha crecido, el déficit
comercial lo ha hecho en una proporción muy elevada38.

35 Las cifras anteriores están tomadas de la Contabilidad Regional de España (INE). Para estimar los

efectos de arrastre hemos utilizado el multiplicador de demanda que nos da la matriz inversa incluida

en la Tabla input-output de Andalucía referida al año 2000. (Instituto de Estadística de Andalucía).
36 Se puede encontrar una extensa bibliografía sobre el tema en los trabajos contenidos en Contabilidad

Regional y Tablas Input-Output de Andalucía 1990. Instituto de Estadística de Andalucía. 1995.
37 Las importaciones necesarias suponen concretamente el 44% del efecto que tiene lugar en Andalucía.
38 Concretamente en la década de los 80, el déficit de la balanza de mercancías en Andalucía se

multiplicó por 4,9. Véase Delgado Cabeza, 1995. Es también en este sentido interesante la consta


tación empírica de que “el capital público de una región ejerce externalidades positivas sobre otras

regiones” estimadas para las Comunidades Autónomas con interesantes resultados entre los que, en

la línea que hemos señalado en el texto, se observa que, cuando no se tienen en cuenta los efectos

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Esta actividad constructora implica una fuerte movilización de materiales, entre
flujos directos, -materiales de construcción-, y ocultos, -excavaciones y movimientos
de tierra-. De modo que sus requerimientos hacen de ella una actividad con fuertes
repercusiones extractivas, a lo que habría que añadir los efectos asociados con
los cambios en el uso del suelo39. En este sentido, los datos sobre usos del suelo
en Andalucía para el período 1991-99 que nos ofrece la cartografía a partir de la
imagen del Landsat, nos proporciona una cifra de superficie construida y alterada
(crecimientos urbanos, residenciales y/o comerciales, infraestructuras, actividades
extractivas, vertidos, etc) del 17,9 % sobre lo ya construido (Consejería de Medio
Ambiente, 2005).

CUADRO 4

índicEs dE sEllado por cuEncas (1991-1999)

Incremento
Población

Cuencas sellado (ha) ha/día 1999 m2/hab/año
guadiara 2.142,02 0,73 201.504 13,29
guadalquivir 16.069,75 0,09 4.611.461 4,36
Segura 264,52 0,09 18.122 18,25
Sur 6.834,44 2,34 2.054.731 4,16

Fuente: Consejería de Medio Ambiente, 2005.

Esta superficie también denominada sellada se distribuye en el territorio andaluz,
considerando su división por cuencas, (cuadro 4), de manera que no es el litoral
mediterráneo el que más crece en superficie alterada sino la cuenca del guadalquivir,
donde se ha ocupado 2,3 veces más suelo. Con todo, en la Costa del Sol
el proceso de transformación ha sido muy intenso, como pone de relieve el gráfico
10, en el que se puede observar la velocidad y el grado de un fuerte proceso de
colmatación del suelo en sólo 20 años, manifestándose claramente la insostenibilidad
de esta avalancha urbanizadora que ha convertido el litoral malagueño en una
auténtica muralla de cemento. A pesar de la densidad de sellado ya conseguida en

de desbordamiento, “las comunidades con peores resultados son Andalucía, Extremadura, Castilla
León, Castilla La Mancha y galicia”. Véase Avilés, A.; gómez, R.; Sánchez Maldonado, J. 2003.

39
Aunque la Encuesta de transporte por carretera realizada por el Ministerio de Fomento proporciona
datos de flujos intra e inter regionales sobre de minerales y materiales de construcción, no se puede
utilizar este grupo asimilándolo a materiales de construcción. En el caso de la economía española se
tiene un minucioso análisis de los flujos tanto directos como ocultos de la construcción en el trabajo
de Oscar Carpintero, (2005).

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gRÁFICO 10

la costa dEl sol


Fuente: gómez-Céspedes, Prieto y Stangeland, 2003

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el año 2000, la cuenca sur ha continuado en los años siguientes ocupando suelo
a un ritmo prácticamente doble del que se observó en el período anterior (cuadro
5), habiéndose sellado ahora en cuatro años tantas hectáreas como en los diez
años anteriores. Este Tsunami urbanizador (Fernández Durán, 2006) está asociado
a la expansión de un negocio inmobiliario que casa muy bien con el modelo de
capitalismo financiero global en el que estamos instalados, caracterizado por: gran
afluencia de dinero a partir de la expansión de la burbuja financiera global, llegada
de fondos a las empresas españolas desde el exterior, facilidad para la expansión
del crédito hipotecario, con intereses ahora por debajo de la inflación, proliferación
de fondos inmobiliarios de inversión, afluencia de dinero negro que encuentra facilidades
para blanquearse, demanda de una población extrajera con solvencia. Todos
estos elementos junto con la proliferación de convenios urbanísticos, la permisividad
frente a la normativa urbanística, y las posibilidades de participación en las plusvalías
generadas que encuentran partidos, ayuntamientos, y grupos empresariales, explican
las dimensiones de esta expansión del negocio inmobiliario, mecanismo generador
de una fuerte degradación del patrimonio natural, y de una importante ampliación
de las desigualdades sociales preexistentes.

CUADRO 5

índicEs dE sEllado dE suElos En la
cuEnca mEditErránEa andaluza

Sellado Suelo

Incremento ha/día m2/hab/año
1991-1999 6.834,44 2,34 4,16
1999-2003 6.936,99 4,75 7,77

Fuente: Consejería de Medio Ambiente, 2005.

2. Metástasis en diferentes lugares.
El modelo envía trozos de ciudad e infraestructura a puntos alejados. Esta
metástasis se puede ilustrar con el caso de Almensilla, antigua alquería árabe, ahora
municipio situado en la segunda corona del área metropolitana de Sevilla, a 17 km
de la capital, con 1.550 habitantes en 1981 y que triplica esta población 25 años
más tarde, con 4.300 habitantes en 2005. En este período se han construido dos
grandes urbanizaciones, réplicas de las asociadas al modelo americano de ciudad
difusa. Cada una de ellas ocupa una superficie equivalente a la que tiene el casco
antiguo del municipio. A esta superficie construida hay que agregar la ocupada por

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una urbanización ilegal, más alejada del centro y que se asienta sobre una extensión
similar al conjunto de los tres núcleos señalados anteriormente. Para el 2013, la
propuesta de modificación del plan actual prevé la ocupación del 65% del total del
territorio municipal, con la construcción de 18.000 nuevas viviendas que llevarían
a la población a 65.000 habitantes, multiplicando la actual por 15 en 7 años. Esta
operación parece todo lo contrario a lo que debería entenderse por planificación u
ordenación del territorio, aunque siga presentándose bajo esta etiqueta.

gRÁFICO 11

municipio dE almEnsilla (sEvilla)


Fuente: Elaboración a partir del Documento inicial del Plan General de Ordenación Urbana de
Almensilla.

Este tipo de comportamiento urbanístico se ha generalizado en el territorio
andaluz, donde, edificándose viviendas con una intensidad triple que el crecimiento
de la población en los últimos 15 años, la gente está cada vez más lejos de poder
acceder a una vivienda; dicho de otra manera, la actividad económica más importante
de Andalucía, convertida en puro negocio inmobiliario, pone en entredicho la idea de
que la actividad económica tiene por objeto la satisfacción de las necesidades de la
población. ¿Será que el objetivo de esta economía coincide con el de los amos del
negocio inmobiliario: acumular para poder seguir acumulando? Si es así, también

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la democracia se vería cuestionada ¿Se propician desde la política estos negocios
por el bien de la gente?, ¿O habrá que tomar en serio la viñeta del Roto?: “votemos
a los constructores y dejémonos de intermediarios”.

3. Invasión y destrucción de los tejidos adyacentes.
Estas formas de ocupación del territorio invaden y destruyen los modoss de
vida y los tejidos urbanos que existían con anterioridad, y contribuyen a que los más
alejados se vacíen de población. La traducción de esta dinámica urbanística sobre
el territorio andaluz se tiene en el mapa del gráfico 12.

gRÁFICO 12

mapa dE la Evolución dE la población dE andalucía


Fuentes: Elaboración a partir de Censo de 1981 y Padrón de 2005. IEA

Los tres grupos de municipios representados en el mapa siguen una dinámica
demográfica muy diferente, caracterizada por una creciente polarización y concentración
de la población en el litoral y las áreas metropolitanas, donde se ha pasado
de albergar a un 26,5% de la población andaluza en 1981 a concentrar un 38,2%
de la misma 25 años más tarde. En el otro extremo, los municipios que pierden
población, más de la mitad del territorio andaluz, que de un peso demográfico de
un 23,6% en 1981 bajan al 16,4% en 2005. De modo que en este mapa encontra-

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mos la proyección territorial de una dinámica económica, internamente desigual,
que reproduce dentro de Andalucía relaciones asimétricas entre el medio rural y las
áreas urbanas, y de éstas entre sí, de manera que los espacios más dinámicos, la
franja litoral y las grandes aglomeraciones urbanas son los mejor conectados entre
sí y con el exterior, configurando una economía de archipiélago (Veltz,1999) en la
que, junto a tramas y redes territoriales crecientemente polarizadas y vinculadas a
la globalización, aunque desde posiciones de subalternidad, se extienden espacios
sumergidos conformados en gran medida por una parte importante del medio rural,
apartados, marginados de los principales circuitos y procesos de crecimiento y
acumulación.

4. CONSIDERACIONES FINALES
“Sólo se percibe lo que se puede interpretar desde esquemas teóricos adecuados”,
señalaba Horacio Capel (2005) en un texto sobre la incidencia del hombre en
la faz de la tierra. A este respecto, como se ha mostrado a lo largo de las páginas
precedentes, la visión convencional de la economía, reduciendo su atención a lo
monetario, deja de percibir dimensiones e implicaciones esenciales de los procesos
económicos, y, en el caso que nos atañe, oculta, tanto la situación que ocupan
los territorios como la naturaleza de las relaciones entre ellos, excluyendo costes y
deterioros sociales y ecológicos que recaen sobre los mismos y sobre los grupos
más vulnerables, y escamoteando los propios mecanismos de dominación presentes
en los intercambios y su carácter asimétrico y desigual.

En efecto, la situación de las regiones europeas sintetizada en el gráfico 13
expresa unas fuertes diferencias en las capacidades de los distintos territorios
para captar valores añadidos, pero sólo con que atendiéramos al significado de la
polarización en el reparto de tareas que observamos para las Comunidades Autónomas
en el gráfico 1, podríamos apreciar que el crecimiento económico no es
un vehículo para la convergencia, como se predica desde la teoría convencional.
Porque, profundizando esta división espacial del trabajo y reforzando el papel de
los territorios periféricos como abastecedores de energía y materiales, mientras
el centro continúa acrecentando las tareas de mayor rango, que le proporcionan
capacidad para apropiarse de valor añadido y acumular capitales, mercancías y
poder, el crecimiento no sólo no aproximará a los territorios, sino que los distancia
progresivamente. Es un instrumento que propicia la divergencia.

No es, por tanto, una mera situación de “atraso” la de los territorios periféricos,
en relación con los centrales. Es, básicamente una posición diametralmente distinta
en un juego en el que las reglas están definidas desde y a favor de unos territorios y
en contra de otros. De modo que los criterios de valoración que rigen en el sistema

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gRÁFICO 13

mapa dE Europa

PIB por habitante. U.E 25 = 100.

>125%
82,2-125%
75-82,2%
<75%


Fuente: Regions: Annuaire Statistique 2005. Communautés européennes, 2005.

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suponen una remuneración por debajo de sus costes para los productos primarios
procedentes de la periferia, vinculados a la explotación del patrimonio natural y
situados en los primeros eslabones de la cadena de valor. Como ya se mostraba
en Naredo y Valero40, (1999), la valoración de los objetos económicos registra, en
el caso de los recursos naturales, sólo el coste de extracción y manejo de los mismos,
y no el coste físico o el de reposición. Estos recursos son cedidos, por tanto,
generosamente por la naturaleza y tomados de ella gratuitamente, como vimos
que ocurría en el caso del agua en los cultivos forzados de Almería, favoreciéndose
desde este criterio de valoración el deterioro del patrimonio natural de los territorios
especializados en este tipo de bienes. A este menoscabo en el valor derivado de que
los precios no traducen los costes hay que sumar el que se deduce de la posición
que este tipo de productos ocupa en la cadena de valor. Una cadena cada vez más
larga y compleja en la que a medida que nos alejamos de las primeras fases de
elaboración, y de la utilización directa de los recursos naturales, el valor monetario
asociado va creciendo más que proporcionalmente, de modo que son los últimos
eslabones de la cadena, -distribución, comercio, servicios avanzados a las empresas,
investigación y desarrollo tecnológico, finanzas-, y en general las actividades
estratégicas, localizadas en los territorios centrales, las mejor posicionadas para
apropiarse del valor añadido generado a lo largo de todo el proceso. Esta capacidad
de apropiación del valor tiene relación con el poder, variable también ausente en la
visión convencional de lo económico.

Mecanismos generadores de desigualdades territoriales que se ven reforzados
por una dinámica financiera que proporciona a las organizaciones empresariales
localizadas en los territorios centrales una enorme capacidad de financiación, de
compra y de expansión de sus áreas de influencia, dando pié a un régimen de acumulación
de “desposesión” (Harvey, 2002), de “captación y predación” (Chesnais,
2003) o de “apropiación” (Naredo, 2006). En este contexto podría hablarse con
más propiedad de territorios “enriquecidos” y territorios “empobrecidos”, porque la
riqueza de unos es a costa del empobrecimiento de otros.

40 En este trabajo puede encontrarse desarrollada la llamada “regla del notario”, que, en términos de
especialización territorial explica los fundamentos del intercambio desigual.

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lunes, 30 de mayo de 2011

Los rusos de la Jara





Tras una entrada imprevista cerramos mayo con este texto. Las casi 3000 visitas en estos escasos tres meses de existencia nos confirman la oportunidad de este modesto blog construido desde el marxismo-leninismo andaluz. 
 
Dedicamos esta última entrada del mes a un ejercicio de memoria histórica andaluza. "Los rusos de la Jara" narra la experiencia colectivista de unos obreros andaluces, en concreto del pueblo granadino de Gabia La Grande y su triste desenlace. Una experiencia como tantas otras olvidadas por el silencio impuesto tras la victoria del fascismo. A través de esta historia podemos observar una muestra del obstáculo que han supuesto las clases dominantes y su estado español para el desarrollo de las fuerzas productivas en nuestro país. El mensaje enviado al Pueblo Trabajador Andaluz es claro: aquel que ansíe remover el estado de cosas tendrá que pasar por encima nosotros y nuestras instituciones.


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UN KOLJOZ EN LA VEGA DE GRANADA

Los rusos de Gabia la Grande o el triunfo colectivista. Milagros de la fe socialista de unos campesinos españoles.

(...) Estamos ya en “La Jara”, en tierras de la colectividad: cuatrocientas seis hectáreas de buena labor y una hermosa casa cortijo. El 31 de agosto de 1933 se fundó la filial de arriendos colectivos de la Sociedad matriz «La Libertad". Había quebrado el cortijero de “La Jara” y se planteaba al dueño un problema. La colectividad hizo su propuesta. Si le daban facilidades se quedaría con el cortijo y todos sus elementos de cultivo y trabajos realizados: 20.000 pesetas en barbecheras, yuntas y aperos. Una fortuna para los descamisados miembros de la colectividad.
Las negociaciones para el contrato duraron quince días. Los caciques estorbaron cuanto pudieron, pero al fin se hizo él traspaso en buenas condiciones: diez años de contrato y 18.500 pesetas de renta anual.

La primer sementera de cebada, trigo y habas se hizo en diciembre de 1933 y enero de 1934. Hubo que sufrir un verdadero calvario para realizarla. Nadie quería fiarles la semilla, y cuando intentaron conseguir un préstamo entre todos los miembros de la Sociedad y sus simpatizantes, sumaron en conjunto un líquido imponible de 1.500 pesetas, inada!. Así, la semilla que obtuvieron tardíamente fue cara y mala. Pero se sembró. “A pan y berza”. Algunos, ni eso. Los caciques, los mismos caciques que lucharon contra el médico, o sus dignos retoños, miraron con malos ojos desde el principio a la colectividad y ellos fueron los que desdeñosamente les pusieron el mote que ahora llevan con orgullo los colectivistas del cortijo de «La Jara». Fuera de la finca, ya no hubo trabajo para los miembros de la colectividad. «Ya tenéis bastante con lo vuestro» -les decían socarronamente los caciques, viendo que allí no cobraban un céntimo--. Y como piadosa medida sacaron de la beneficiencia a cincuenta de ellos “porque ahora ya no sois pobres”.

Esta lucha sórdida rebajó los efectivos de la colectividad de 128 a 80, que aguantaron valientemente. A las burlas de los caciques y de sus propios compañeros descreídos se encogían
de hombros y seguían trabajando. Cuando la escarda -me dice Gil-, la mayoría venía sin capacho y a la hora del almuerzo se perdían por los barrancos para no verse en la vergüenza de decir que no traían comida o en la necesidad de tener que quitar a los demás compañeros algo de sus cuatro escasos mendrugos...

Después de mil súplicas y entrevistas con el propietario, la colectividad logró con su garantía un préstamo de 30.000 pesetas que ¡se invirtieron casi totalmente en el pago de la obligación que se tenía con el mismo propietario! La cosecha fue regular. A fuerza de trámites y gestiones movilizando amistades y aguzando el ingenio, lograron los de la colectividad vender sus productos aun precio remunerador: 100 fanegas de lentejas, a 27 pesetas -los demás agricultores no sacaron más de 25 pesetas- y 14 toneladas de yeros a 30 pesetas el quintal.

Con todo, se pagó a todo el mundo, menos mil pesetas que perdió la colectividad en este su primer ejercicio. El año siguiente sería mejor. La adversidad y las burlas habían fundido en un solo bloque a la colectividad entera. Durante el año se habían preparado magníficamente las barbecheras. El cumplimiento de todas las obligaciones colectivas les abrió el crédito de los comerciantes, ambiciosos de aprovecharse de los negocios que ofrecían unos hombres que pagaban tan bien. En el otoño hubo tres vagones de abono fiados y buena semilla de trigo de regadío recio y seleccionado. La sementera de 1934 a 1935 se hizo normalmente. Yo llegué cuando estaban terminando de recogerla. En una parte de la era corrían cinco pares de mulas, conducidas por otros tantos zagales que las arreaban desde los trillos. Más lejos aventaban el grano doce compañeros.

- ¡Hermoso trigo!
- Sí, señó... Ha engordao asín de la satisfación de haber cresío sin amo.

El cortijo está limpio y ordenado. Es un buen edificio. Los graneros desbordan del trigo recogido, y en otros departamentos se almacenan los garbanzos y las semillas de beza y yeros.

- Si tuviéramos cien ovejas-dice el compañero Gil obsesionado por su idea de ampliar la productividad del cortijo, asociando la agricultura a la ganadería-. Todavía no puede ser, porque no hay dinero para comprar el rebaño, y el que se dispone hay que gastarlo para atender necesidades más urgentes: los jornales, las yuntas.


- ¿Por qué no se lo vendes a los «rusos de La Jara»? Allí están hasiendo colesión par museo.
- Anda, te lo pagarán bien.

Y los «rusos» se enteraron un día de que en Motril vendían unas mulas que eran algo serio. Y allí se fueron, viniéndose con ellas para pasearlas por las narices de los chunguistas.

- ¡Y como prosperan estos mardinos!
- Y lo que farta..., vamo. ¡Como que vas a tené que vení toos a comprá mulas en er criadero que vamos a poné mu pronto!
- Le vamo a llamá “Er Pasmo”.

Así se cobraron los “rusos” las cuchufletas de los paisanos.(...) Cada día que se trabaja se da un vale para que los comerciantes, seguros de la solvencia de la colectividad, canjeen como si fuera dinero. Además hay unos vales especiales de pan. Se entregan hasta para tres kilos por jornada de trabajo y los panaderos disfrutan por despachar esos vales. Los fines de mes cada tahona presenta a la colectividad la factura, que suele pagarse en trigo. Es así como en poco más de un año ha mejorado la colectividad el nivel de vida de sus miembros (...).
He descansado un momento en el cuarto donde come el personal y se hacen las cuentas y linotaciones y se disponen los trabajos. Un retrato de Largo Caballero, recorte de un periódico obrero, vigila todo aquello con sus ojos azules, acerados y.perspicaces... Es una garantía de honradez y un signo de que todo marcha debidamente.

Tomado de Ricardo Zabalza, El Obrero de la Tierra, 1º de mayo de 1936.


Según Manuel Izquierda la última reunión de los socios del Cortijo de la Jara tuvo lugar el día 20 de Junio de 1936. Quién les iba decir a los “rusos de la Jara” que un mes después, el alzamiento militar iba a surgir para truncar todas estas ilusiones y acabar con esta colectividad única y con todo el trabajo y el sacrificio derrochado.

Les quitaron todo: La cosecha que guardaban en el almacén, los carros, las mulas, los aperos agrícolas, y lo más importante: la vida de muchos de sus socios. En agosto de 1936, el administrador y Presidente de la Jara Manuel Gil Sánchez “Manogil”, fue fusilado, al igual que su hijo de 19 años Antonio Gil Delgado; el Secretario de la Jara Salvador Alcoba Pertíñez “Alcobita” y los socios Salvador Jerónimo Polo “Ramoncillo”, Manuel Sánchez Beltrán “El Mangas”, Antonio Sánchez Beltrán “Chotica”, Félix Izquierdo Torres “El Liche”, Pablo Beltrán Reina “Paulino”, José García Capilla “Carlista”, Manuel Canalejo Muñoz “Pajarillo”, Pablo Martín García “Paulos” y José Polo Martínez “Jureles”.

Todos los que quedaron en el Cortijo tuvieron que huir a la zona roja para escapar de una muerte anunciada. Marcharon camino de los pueblos de la comarca del Temple granadino y allí hubo algunos socios como Cipriano Maraver Fernández “Maragulla” y Sebastián Jiménez Rodríguez “Pancasero”, que encontraron la muerte en el campo de batalla y otros muchos, que, al acabar la guerra y volver a su pueblo, fueron represaliados de una u otra manera, como en el caso de los socios José María Delgado Polo “Tomillico”, Sebastián Beltrán Castilla “Ramales”; José Pérez Jiménez “Risicas”; Tomás García Luján “El de la Sillera”; Francisco Bertos Luján “Follón”; Francisco Sánchez Sánchez “Lagarto”; Gabriel Bertos Luján “El Mitra”; Diosdado Martín Ruiz “El Colorao”; Antonio Polo Ariza “Nocheperdía”; Miguel Izquierdo Rodríguez “El sevillano”; Francisco Franco Mesa “Sollana”; Manuel Rodríguez Muñoz “El mánguez”; Antonio Izquierdo Rodríguez “Clemente”; Antonio Sánchez Franco “El Culón”; Fabián Mesa García “Talones”; José Franco Rodríguez “Tomisa”; José Rodríguez Solera “Cartujo”; José Velasco Ariza “Marara” y Manuel Alcoba López “Colorín”, que fueron sometidos a Consejos de Guerra y Expedientes para la Intervención de sus Bienes, siendo condenados en unos casos a varios años de prisión, a trabajar en campos de concentración o a la confiscación de sus bienes.

sábado, 21 de mayo de 2011

Contra las elecciones y otros opios para el pueblo andaluz



Interrumpimos nuestro programa de publicaciones para reproducir un texto del camarada Francisco Campos López, titulado "Contra las elecciones y otros opios para el pueblo andaluz". Debido a la coincidiencia con las elecciones burguesas que se celebrarán mañana 22 de mayo, encontramos de actualidad y trascendencia este texto que analiza desde una óptica andaluza, de clase y anticolonialista la celebración de las elecciones en nuestro país y la diálectica en la que se tiene que desenvolver y profundizar el marxismo-leninismo andaluz. No sólo se puede circunscribir el mensaje a la realidad andaluza, sino también a la de otros países con características específicas pero igualmente subyugados por el dominio colonial.

En este sentido, en los últimos días las diversas organizaciones políticas y juveniles de la izquierda independentista andaluza que han publicado sus posicionamientos ante la cita electoral, hemos podido comprobar cómo las posiciones van madurando en la misma dirección y se consolidan respecto a su profundidad en el análisis de clase, andaluz y antiimperialista.

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Contra las elecciones y otros opios para el pueblo andaluz

Si hay una sentencia conocida de Marx es aquella en la que catalogó a la religión como “opio del pueblo”. Cuando así lo hizo, su pretensión no era realizar una definición filosófica. Evidentemente, desde su concepción materialista de la historia y la propia existencia, no podía aceptar o tan siquiera concebir ningún tipo de trascendencia o poder superior al propio ser humano, pero su apreciación sobre el hecho religioso tenía, ante todo, en el contexto donde dicha frase fue incluida, connotaciones prácticas. El párrafo completo afirma que: “La religión es la queja de la criatura en pena, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido. Es el opio del pueblo”. (1). 

Anteriormente decía que: “Estado y sociedad, producen la religión como conciencia tergiversada del mundo”. Y, más adelante, añadirá: “La crítica de la religión desengaña al hombre, para que piense, actúe, de forma a su realidad (en conformidad con ella), como un hombre desengañado (no engañado)”. Lo trascendente para él, políticamente hablando, es su utilización por el Sistema, “Estado y sociedad”, como herramienta para obtener una “conciencia tergiversada del mundo”, “de un estado de cosas embrutecido”, el capitalismo, por parte del pueblo, “la criatura en pena”. El objetivo marxista es “desengañar”, despertarlo. Que “piense” y “actúe” en consonancia con la realidad no a una ensoñación. De ahí la denominación de “opio”. Los opiáceos se caracterizan por producir un estado de pasividad y ensoñación. Y esos son los síntomas a combatir. El estado mental inoculado a la población, facilitador de su explotación (pasividad) y la inconsciencia de ello (ensoñación). Por eso concluye subrayando que: “La crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la religión en crítica del Derecho, la crítica de la teología en crítica de la política”. No es, por tanto, la religión en sí misma lo que preocupaba a Marx, desde un punto de vista político, sino los efectos de su uso sobre la población. Y la lucha, para él, será no tanto contra la espiritualidad per se, sino contra ella como elemento utilizado a modo de droga social. Consecuentemente, “opio del pueblo” será, igualmente, todo aquello que arrastre al pueblo al estatismo y a una percepción alterada de la realidad: La alienación. Por eso propugna su superación como “felicidad ilusoria del pueblo”. 

La Iglesia hace tiempo que perdió su carácter de moldeador social. Lo cual no quiere decir que el Sistema no use hoy anestesias colectivas, “felicidades ilusorias”, sólo que ahora utiliza otras. Si ya no es la religión el “opio” consumido, sí hay otros ideados con ese mismo fin. Se han modificado las formas, pero los fondos, las intencionalidades, permanecen inalterados. Unos pocos sólo pueden controlar a muchos mediante el temor, la ensoñación y el consiguiente consentimiento. Y desde los primeros imperios esclavistas hasta la actualidad, hasta esta “última fase” del esclavismo que es el capitalismo, la “sociedad de la esclavitud asalariada” (2), como la denominaba Lenin, los explotadores siempre se han valido de esa combinación de miedo y sugestión para obtener el dominio sobre los oprimidos. Ese es el fin último de nuestra “Civilización”, nuestra “cultura” y del “Estado de Derecho”. “Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”. (3). “La burguesía despojó de su halo de santidad a todo lo que antes se tenía por venerable y digno de piadoso acontecimiento. Convirtió en sus servidores asalariados al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia”. (3). La sociedad en su conjunto; beneficencia, justicia, cultura, fe, conocimiento, etc., sólo es un entramado mezcla de coerción y de distracción, la “razón general que la consuela y justifica” (1), al servicio del capital, creados con el exclusivo propósito de facilitar el latrocinio. Y el Estado, el  “poder público”, su garante, el “consejo de administración”.

Es desde este punto de vista desde el que hay que analizar lo que representan las elecciones en una democracia burguesa. Como otro engranaje más de la maquinaria, mitad impositiva y mitad embaucadora, construida por el Sistema para asegurar sus intereses de clase y que, sarcásticamente, denomina: “democracia representativa”. “...Engels, con la mayor precisión, llama al sufragio universal arma de dominación de la burguesía. El sufragio universal, dice Engels, sacando evidentemente las enseñanzas de la larga experiencia de la socialdemocracia alemana, es: el índice que sirve para medir la madurez de la clase obrera. No puede ser más ni será nunca más, en el Estado actual (en las democracias burguesas)” (4). “Los demócratas pequeño-burgueses, por el estilo de nuestros social-revolucionarios (populistas radicales agrarios) y mencheviques (socialdemocracia reformista rusa), y sus hermanos carnales, todos los social-chovinistas (pseudo-izquierda al servicio del patrioterismo burgués) y oportunistas de la Europa occidental, comparten ellos mismos e inculcan al pueblo la falsa idea de que el sufragio universal es, en el Estado actual (en las democracias capitalistas), un medio capaz de expresar realmente la voluntad de la mayoría de los trabajadores y de garantizar su efectividad práctica (el logro de sus objetivos). Aquí no podemos más que señalar esta idea mentirosa”. (5). “Decidir una vez cada cierto número de años que miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino también en las repúblicas más democráticas”. (5). 

El leninismo fue una reacción, un enderezador golpe de timón, ante la degradación del marxismo en los años anteriores a la I Guerra Mundial. Pero la corrupción del ideario revolucionario se había iniciado antes, tras la muerte de Marx, y Engels se afanó en señalarlo y combatirlo. Tras su desaparición, Lenin tomó el relevo de encabezar la lucha por devolverle su sentido original. Y la degeneración de la socialdemocracia decimonónica se asentaba, precisamente, sobre una errónea conceptuación y valoración de los procesos electorales, de su visión del Estado Burgués, de sus organismos e instituciones, y del papel a desempeñar en su seno por parte de los representantes políticos de las clases populares. Volviendo a las citas anteriores, éstas descalifican por completo dichos procesos electorales en regímenes como el nuestro. Niegan que sean “un medio capaz de expresar la voluntad de la mayoría de los trabajadores y de garantizar su efectividad práctica”, y consideran que sólo son un “arma de dominación de la burguesía” en los que se decide, en exclusividad, “que miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento”. Sólo les otorga un relativo valor como “índice que sirve para medir la madurez de la clase obrera” (grado de concienciación). Y se afirma, de forma categórica, que “no puede ser más ni será nunca más (que eso) en el Estado actual”. En esta fiebre electoralista, que últimamente todo lo inunda, arrastra y condiciona, en la izquierda nacionalista y trasformadora andaluza, los viejos revolucionarios nos devuelven a la verdad de los basamentos ideológicos, ahora velados por la superficialidad e inconsistencia teórica de unos y las indisimuladas ambiciones personales de otros. 

El marxismo nunca intentó “mejorar” esta sociedad, nunca creyó en tal posibilidad, sólo buscó su erradicación. Nunca vio en las elecciones más que un medio de preparación y propagación de la subversión. Y nunca participó en las distintas instituciones del Estado burgués más que para utilizarlas y desestabilizarlas. Ni Marx ni Lenin pretendían alcanzar el poder, sino acabar con el Poder. No aspiraban a ganar elecciones, sino insurrecciones. Y ello era así, por la convicción de ambos del papel exclusivamente controlador y represor representado por el Estado y sus instituciones en la sociedad capitalista. Y como no es ni puede ser otra cosa, una estructura facilitadora del expolio “legal” sobre la población, es absurdo plantearse, a través de él, no ya metas sociales, sino tan siquiera avances sustanciales para la clase trabajadora. Para Marx y Lenin el aspecto controlador y represor del Estado burgués constituye su propia esencia y su única razón de ser. “Según Marx, el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases. En opinión de los políticos pequeño-burgueses, el orden es precisamente la conciliación de las clases y no la opresión de una clase por otra. Amortiguar los choques significa para ellos conciliar y no privar a las clases oprimidas de ciertos medios y procedimientos de lucha para el derrocamiento de los opresores”. (5). 

El error reformista y la traición socialdemócrata, consiste precisamente, en ver y hacer ver al pueblo el Estado burgués como algo aséptico, por encima de los intereses de la clase dominante, y a sus instituciones como útiles herramientas de transformación social. “Es lógico que un liberal hable de democracia en términos genéricos, un marxista jamás olvidará preguntar ¿para qué clase?” (6). “Cretino parlamentario, que no ve nada más allá del parlamento burgués, que no advierte nada más que los partidos gobernantes”. (6). Así definía Lenin al socialdemócrata Kautsky por su defensa de la democracia formal y del parlamentarismo como método de alcanzar sus objetivos por el pueblo. Él, en cambio, consideraba a la democracia liberal como “dictadura de la burguesía” sobre el pueblo: “...monarquía y república son formas de gobierno distintas... estas dos formas de gobierno, como todas las formas de gobierno de transición bajo el capitalismo, no son sino variedades del Estado burgués, es decir, de la dictadura de la burguesía” (6). 

Durante otra forma de dictadura burguesa más obvia, el totalitario régimen franquista, la oposición de izquierdas se dividía, estratégicamente hablando, entre los que pretendían mantener tácticas de confrontación pura y dura con respecto a aquel Estado, y los que defendían la eficacia de ciertas políticas “entristas” en sus instituciones. Los segundos, participaban en algunos procesos electorales, como los sindicales, como un medio de utilizar los engranajes del sistema contra sí mismo. Pero sólo aspiraban a socavar los cimientos del Poder desde dentro y aprovechar las rendijas de aquella “legalidad” para concienciar y “revolucionar” a la población. Ambas tendencias diferían con respecto a los medios, pero no en el fin. A ninguno de los partidarios de aquel “entrismo”, por ejemplo, se le hubiese ocurrido “ayudar a la gobernabilidad” sobre el pueblo, desde sus puestos de representación, puesto que su objetivo era levantar al pueblo contra el gobierno. Contra cualquier gobierno. No pretendían consolidar al régimen, sino acabar con la Dictadura. 

En el caso especifico andaluz, al electoralismo y al parlamentarismo hay que analizarlo desde una doble perspectiva. No sólo desde la social sino también desde la nacional. “En el afán de practicismo, Rosa Luxemburgo (marxista polaca antinacionalista) ha perdido de vista la tarea práctica principal tanto del proletariado ruso como del proletariado de toda otra nacionalidad: la tarea de la agitación y propaganda cotidianas contra toda clase de privilegios nacional-estatales, por el derecho, derecho igual de todas las naciones a su estado nacional, porque sólo así defendemos los intereses de la democracia y la unión basada en la igualdad de derechos de todos los proletarios y de todas las naciones”. (7). Para un revolucionario andaluz, aquel que pretende enfrentarse contra la doble opresión que padece nuestro pueblo, el Estado Español no sólo es el instrumento de una dictadura burguesa, sino, igualmente, de la españolista administración colonial de ocupación. ¿Hay otra forma de denominar a la estructura política impuesta por el conquistador de nuestro País? Y si es irracional creer en la posibilidad de que los oprimidos puedan lograr su emancipación utilizando los instrumentos ideados para su embaucamiento y esclavización aún lo es más considerar que los conquistados puedan arrancarse el yugo de la ocupación mediante los que le han sido impuestos por el colonizador para optimizar el expolio de nuestra tierra e imposibilitar la concienciación y el levantamiento de nuestro pueblo. En el Estado, los ayuntamientos o las “autonomías”, como instrumentos de liberación.

No me extenderé sobre lo ya expresado en anteriores artículos, pero cabría recordar sucintamente, que un nacionalista andaluz será aquel que luche por la libertad de su pueblo, por la recuperación de su soberanía nacional, de su capacidad colectiva, autónoma y absoluta de acción y elección sobre sí mismo, su territorio, su trabajo y sus recursos. De su independencia. “¿Y puede haber, para una nacionalidad como tal, mayor libertad que la libertad de separación, la libertad de formar un Estado nacional independiente?”. (7). Cabría, igualmente, recordar que quien le arrebata, le impide y le niega el ejercicio de su soberanía es España. Luego, para una izquierda nacionalista, el Estado español es sinónimo no sólo de explotación social, sino de opresión nacional. Y el Estado Español no es algo abstracto, ni hace sólo referencia a “la Corona” y su Gobierno, sino a toda la “Administración del Estado”, al conjunto de sus instituciones. Tan Estado es un ministerio como un parlamento. Tan Administración del Estado es un tribunal como un ayuntamiento. Pero, también, tan Estado Español es el “Gobierno Central” como la Junta de Andalucía. Tan Parlamento Español es el de “Madrid” como el de “Sevilla”. Todos forman el Estado. Por más que se “descentralice” no deja de ser uno y mismo. Y todas sus instituciones, desde una perspectiva nacionalista de clase, sólo son engranajes de opresión nacional y social. Andalucía no tiene ni puede tener parlamento ni gobierno “autonómicos”. Autónomo es sinónimo de independiente. Sin soberanía previa, no puede haber “poder andaluz” ni “autogobierno”. No se puede tener, mientras no se es. La soberanía nacional, es el “ser” político y jurídico de un pueblo. Por otro lado, idéntico razonamiento cabría hacer a nivel local. Un Ayuntamiento no es más que el gestor del Estado en lo municipal.

Como se deduce de la lectura de Marx; dado que “opio del pueblo” es un término extensible a todo aquello instrumentalizado por el Sistema, “Estado y sociedad”, como herramienta para obtener una “conciencia tergiversada del mundo”, alienada; toda idea que sostenga la utilidad de las instituciones españolistas-capitalistas, estatales, locales o “autonómicas”, para el logro de sus objetivos por el pueblo andaluz, desempeñan el mismo papel representado por la religión, por esa espiritualidad instrumentalizada por la clase dominante, otro “opio del pueblo”. Subterfugio destinado a mantener al pueblo pasivo y en estado de ensoñación. Y sus difusores,  son los sacerdotes de la religión de la “democracia representativa”, no son sino “camellos” del “opio” y propagadores de la drogadicción social. Si el Estado Español es una “dictadura burguesa” sobre el pueblo y una administración colonial de ocupación sobre Andalucía, la izquierda andaluza podrá divergir, como durante el fascismo, en mantener, con respecto a él y en sus instituciones, tácticas de confrontación externa o “entristas”, incluso optar por complementarlas, pero la estrategia no puede ser otra que la de “acoso y derribo”, puesto que la meta no es gobernar al pueblo sino hacer gobernar al pueblo. Ninguna “democracia participativa” se alcanza mediante las “dictaduras burguesas” sino contra las “dictaduras burguesas”. Ningún pueblo se libera participando en el gobierno colonial, sino acabando con el gobierno colonial. En el contexto nacionalista, “la burguesía coloca siempre en primer lugar sus reivindicaciones nacionales (propias) y las plantea de un modo incondicional. Los proletarios (los revolucionarios) las subordinan a los intereses de la lucha de clases (las sitúan en relación causal con las sociales)”. “Lo que más interesa a la burguesía es que una reivindicación determinada sea ““realizable””, de aquí la eterna política de transacciones con la burguesía de otras naciones en detrimento del proletariado”. (7). 

Estando en la cárcel mexicana en la que mantuvo una huelga de hambre de 57 días, el Che Guevara escribió a su madre: “Lo que realmente me aterra es tu falta de comprensión de todo esto y tus consejos sobre la moderación, el egoísmo, etc., es decir, las cualidades más execrables que pueda tener un individuo. No sólo no soy moderado sino que trataré de no serlo nunca, y cuando reconozca en mí que la llama sagrada ha dejado lugar a una tímida lucecita votiva, lo menos que pudiera hacer es ponerme a vomitar sobre mi propia mierda”. (8). Lógicamente, en el contexto en que fueron escritas, “moderado” es sinónimo de claudicación y “egoísmo” de individualismo. Esta intencionadamente distorsionadora sociedad orweliana ha deformado los conceptos hasta hacerlos irreconocibles, corrompiendo los significados hasta transformarlos en su contrario. Así, por ejemplo, ha trasmutado algo tan noble como el ser íntegro en la adjetivación “integrista”, el ir a la raíz de las causas en ser un “radical”, no apartarse de los fundamentos en ser un “fundamentalista”, mantener los principios sin adulterarlos, puros, con ser un “purista”, etc. Y es que lo que el Sistema y sus siervos pretenden inculcarnos no es que no estemos en su contra, tan siquiera les importa que lo proclamemos, sino que no actuemos, que no nos opongamos. Eso es lo que se nos vende como “racionalidad” y “adaptación a las circunstancias”; que teoricemos, que añoremos otras sociedades, pero que nuestra praxis no sea un obstáculo en el mantenimiento y consolidación de ésta. Contra eso se revela el Che. 

No soy partidario de citas, suelo rehuir incluirlas, pero esta vez las consideraba ineludibles. Diríase escritas para denunciar el confusionismo en que pretende mantener y perpetuar al pueblo trabajador andaluz, y particularmente al soberanismo revolucionario, la mentalidad reformista-regionalista, desgraciadamente preponderante hoy en la izquierda nacionalista andaluza. Comprendo que se “rasguen las vestiduras” los que, tras velos de “madurez” y “realismo”, ocultan su entreguismo. Y es que: “el oportunismo en política es tanto más peligroso cuanto más disfrazado aparece y cuanto mayor es la reputación personal que lo cubre” (9) Ésa es su responsabilidad histórica. La traición, de la que tendrán que responder y responderán ante nuestro pueblo. Y los hechos son independientes con respecto a las intencionalidades. Aplicando el axioma jurídico, al igual que “el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento”, la ignorancia de las raíces intrínsecamente antipopulares y antianluzas del estado, sus distintas administraciones y los  “procesos electorales”, no eximen de la responsabilidad del de haberlos defendido y de las consecuencias derivadas de ello.
Pero la historia es una carrera de una única dirección, siempre va hacia adelante, más o menos acelerada, con más o menos recovecos, al extremo de parecer que se paraliza o retrocede, pero siempre avanzando. Por ello, la opresión españolista, que representa la esclavitud nacional y social para Andalucía y sus clases populares, ésa España que es el nombre de la superestructura administrativa imperialista de la explotación capitalista en nuestra tierra, parece hoy más fuerte que nunca, pero en su “éxito” está implícito su fracaso. El futuro nos pertenece. Antes o después volveremos a ser lo que fuimos, hombres libres. “El capitalismo ha vencido en el mundo entero, pero esta victoria no es más que el preludio del triunfo del Trabajo sobre el Capital”. (2)

Francisco Campos López


Notas:

(1). Marx; “Crítica de la filosofía del Derecho de Hegel”.                                            
(2). Lenin; “Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo”.                                                                        
(3). Marx y Engels; “Manifiesto comunista”.
(4). Engels; “Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”.
(5). Lenin; “El Estado y la Revolución”.
(6). Lenin; “La Dictadura Proletaria y el renegado Kautsky”.
(7). Lenin; “Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”.
(8). “Che Guevara, pensamiento y política de la utopía”; de R. Massari.
(9). Trotski; “La revolución permanente”.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El municipalismo soberanista, base del poder popular y la liberación andaluza



Todas y todos sabemos que el próximo 22 de mayo habrá elecciones municipales en Andalucía. Unas elecciones enmarcadas en décadas de monarquía parlamentaria, siglos de hegemonía ideológica del imperialismo y de una, más larga aún, dominación colonial. 
 
A día de hoy el resultado es la consideración del fenómeno electoral burgués por parte de la izquierda andaluza unas veces como la auténtica "fiesta de la democracia" (una de las pocas que quedarían ante el visible retroceso de los escasos derechos conquistados) y otras como la oportunidad de "pregonar las bondades" de un programa electoral casi siempre de mínimos y con pocas posibilidades de ser plasmado en la práctica. A las victorias políticas sucesivas de las clases dominantes se le ha sumado la victoria (por el momento) en la lucha ideológica.


En este estado de cosas consideramos de interés para el rearme ideológico de los sectores más conscientes del Pueblo Trabajador Andaluz el documento publicado en febrero de este año por Nación Andaluza, organización de la izquierda independentista andaluza titulado "El municipalismo soberanista, base del poder popular y la liberación andaluza". Su principal virtud radica en situar el análisis de la acción revolucionaria en lo local más allá del marco electoral, facilitando la comprensión del carácter de este tipo de convocatorias a las urnas del estado español. Uno de los análisis de la izquierda andaluza más elaborados al respecto que hayamos leído. 

 
Además queremos también hacernos eco del foro inaugurado por unos camaradas: "Comunistas Andaluces. El foro de los comunistas del Movimiento de Liberación nacional Andaluz", al que le deseamos una larga y fructífera trayectoria en la Red.


"El municipalismo soberanista, base del poder popular y la liberación andaluza"
 http://www.nacionandaluza.info/documentos%20de%20na/Conferencia%20municipalista.pdf

lunes, 2 de mayo de 2011

Círculo de Estudios "Javier Verdejo"






La redacción de este blog "Por el Pueblo Trabajador Andaluz" queremos traer a colación un interesante episodio olvidado, que forma parte de la historia del marxismo-leninismo andaluz. Se trata del Círculo de Estudios Javier Verdejo, del que reproducimos su acta fundacional. 
 
Este círculo de estudios marxista funcionó en Granada fruto de la inquietud de algunos militantes de Nación Andaluza y Jaleo!!!, junto con otros compañeros no organizados, en profundizar en los aporte teórico-prácticos del marxismo-leninismo. A pesar de su corta existencia (se disolvió en 2003), es de interés recuperar en la memoria colectiva un eslabón olvidado (quizás porque entonces no había los medios digitales que existen hoy) del marxismo-leninismo andaluz y antiimperialista. Nuestro agradecimiento para el camarada que nos ha facilitado este documento y la información sobre este episodio.


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 Acta fundacional del Círculo de Estudios Javier Verdejo

La madrugada  del día 13 de Agosto  de 1976  el joven Javier Verdejo Lucas, almeriense de 19 años junto a tres compañeros más es sorprendido en  el barrio almeriense de El Zapillo por la guardia civil  cuando efectúan  una pintada. Aquella noche a Francisco Javier le da tiempo de poner “Pan t...” seguramente  iría a completar  la frase: Pan Trabajo, Libertad  cuando cae de un disparo. A sus compañeros les da tiempo a huir. Una bala le alcanza de frente, en la garganta. Así quedan sesgados  19 años de vida. Javier Verdejo era un chico trabajador, serio, sencillo, así lo describen quienes lo conocieron. Era miembro de la Joven Guardia Roja  y delegado del primer curso de Ciencias Biológicas de la Universidad de Granada. Era un muchacho consecuente con sus ideas. Por tanto  poco se muere  en esta Andalucía  que ni  se puede  pedir  un poco del mucho pan que falta.


Para recuperar nuestra memoria  como pueblo y rendir homenaje  a la figura y el ejemplo de jóvenes como Javier Verdejo hemos denominado nuestro círculo de estudios con su nombre. El círculo de estudios Javier Verdejo se constituye en Granada con objeto de  profundizar en el conocimiento del marxismo como teoría y ciencia e impulsar así la lucha contra todas formas de opresión de las clases trabajadoras y por la liberación nacional y social de Andalucía.

El círculo de estudios Javier Verdejo es un organismo independiente a cualquier organización pero que apuesta por la comunicación entre el círculo y otros colectivos. Está abierto a todas las personas que quieran aportar y participar a través del estudio y la organización.

Se aprecia un desconocimiento y unos tópicos muy extendidos entre la gente en torno al  marxismo. Hay dispersión de conceptos, muchas tendencias eclécticas  y poca claridad. Tenemos que  aprender de los fallos de otros procesos de liberación nacional que en general no dan importancia a la cuestión social subrayando por encima de esta la liberación nacional. Hay que luchar por ambas liberaciones con la misma fuerza, no se pueden desligar. Apuntar a la importancia de la línea ideológica en torno al socialismo  y a la posibilidad de unir al pueblo en torno a este. Vemos como en la Historia la  ideología del marxismo ha servido para transformar, liberar y realizar cambios pese a  sus fallos que también estudiaremos. Cuando  leemos un texto marxista apreciamos objetividad porque se basa en la realidad  de nuestra clase. El marxismo nos dará poder para analizar y sintetizar nuestra realidad e incluso para hacer previsiones futuras .

Hay que llegar al marxismo desde los problemas de Andalucía  y usar las conclusiones teóricas que salgan de su estudio, a la experiencia práctica cotidiana. Nunca desvincular la teoría y la práctica, son parte de una misma unidad.

Hoy en día la izquierda nacionalista andaluza carece de un debate real sobre el socialismo    . Con el círculo de estudios nos proponemos a largo plazo incidir en el movimiento de liberación nacional andaluz con nuestras propias aportaciones en el plano de la ideología del marxismo. 

Granada domingo 16 de Febrero del 2003.